Cuanta más cantidad de pornografía ve una persona, su cerebro menos actividad tiene. (Foto: Especial)

Ver pornografía puede ocasionar desórdenes estomacales

La mente de una persona con adicción a la pornografía presenta una constante necesidad de sentir una mayor estimulación
Redacción | El Universal
14 Diciembre, 2018 | 12:00 hrs.

El alto consumo de pornografía puede alterar la estructura y el funcionamiento del cerebro, al grado de ocasionar comportamientos adictivos, además de sufrir desórdenes estomacales y cardiovasculares sugirió un estudio realizado por investigadores del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano.

El estudio, publicado en la revista de la Asociación Americana de Psiquiatría, incluyó a 64 hombres a quienes se les realizaron escáneres cerebrales para comprobar si realmente la pornografía repercutió de alguna forma en sus cerebros.

Con esto, los investigadores descubrieron que tres regiones del cerebro eran mucho más activas en las personas adictas a contenidos sexuales. Estas regiones son: cuerpo estriado, corteza cingulada anterior (control ejecutivo y emocional) y amígdala (centinela de las emociones).

“Hemos encontrado un importante vínculo negativo entre el acto de ver pornografía varias horas a la semana y el volumen de materia gris en el lóbulo derecho del cerebro, así como la actividad de la corteza prefrontal”, indicaron los autores del estudio.

A diferencia de las relaciones sexuales, las cuales liberan dopamina relacionada con las funciones motrices, las emociones y los sentimientos de placer, la pornografía produce una especie de “inundación” de esta sustancia.

La descarga excesiva de dopamina puede producir desórdenes cardiovasculares, renales, estomacales o endocrinológicos. Incluso, cuanta más cantidad de pornografía se ve, el cerebro tiene menos actividad, por lo que su tamaño puede modificarse.

Finalmente, los investigadores agregaron que la mente de una persona con adicción a la pornografía presenta una constante necesidad de sentir una mayor estimulación. Es por ello que el cerebro de aficionado al contenido sexual es, en ocasiones, comparado con el de un alcohólico.

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