Especial

¿Tienes adicción al cibersexo?

Afecta principalmente a clases socioeconómicas medio altas y “se instala fácilmente en un cerebro adictivo”
Redacción | El Universal
15 Diciembre, 2017 | 11:00 hrs.

Aunque su uso controlado, esporádico y aceptado puede enriquecer la relación de pareja, el uso compulsivo y descontrolado del cibersexo interfiere en la estabilidad emocional y en las relaciones familiares y sociales de quien lo consume.

De acuerdo con Joan Mir Pizà, médico sexólogo y miembro del Grupo de Sexología de SEMERGEN, el cibersexo es el consumo de sexo a través de conversaciones en línea o webs pornográficas, cuya visualización desemboca en conductas masturbatorias.

“Es elevadísimo el porcentaje de personas que hacen uso de mensajería sexual en el anonimato, en proporción similar en ambos sexos y/o pornografía en la red, con un amplio predominio masculino, ya que el varón se estimula más a través de la vista”, afirma Mir Pizà en entrevista con la agencia EFE.

Este es el caso del consumo controlado y reducido del cibersexo, que en ocasiones se practica por curiosidad y para incrementar el motor de deseo en las parejas. Sin embargo, la adicción a éste es diferente pues implica un problema de salud.

La adicción al cibersexo afecta principalmente a clases socioeconómicas medio altas y “se instala fácilmente en un cerebro adictivo y en una personalidad buscadora de sensaciones potentes”, asegura el sexólogo.

“Cuando se escapa su control voluntario ya entramos en un trastorno psicopatológico, crónico y grave que se llama ciberadicción sexual. Los pacientes no son capaces de controlar sus impulsos y carecen de conciencia de problema. Con negación y autoengaño van agravando su cuadro”, señala Pizà.

Explica que los factores de riesgo por las que una persona se convierte en un adicto al cibersexo suelen ser aislamiento social afectivo, historias de abusos sexuales en la infancia, déficit de habilidades sociales, baja autoestima, disfunciones sexuales, alta introversión y estados emocionales negativos.

Las personas con este tipo de adicción experimentan cambios físicos, como alteraciones en el ritmo de sueño, cansancio y variación en el peso, y en el estado de ánimo. Además de conflictos laborales, deterioro de relaciones sociales y desconfianza.

“Son personas adictivas, enfermas, con un trastorno del control de los impulsos que necesitan ayuda especializada”, añade el médico.

Ante esta situación, la Unidad de Investigación en Sexualidad y Sida de la Universidad Jaume I de Castelló (UJI) y de la Universidad de Valencia (UV) crearon Adisex, la primera plataforma digital en Hispanoamérica para la evaluación y tratamiento en línea de la adicción al cibersexo.

Además, para evitar el estigma asociado a este problema, Adisex realiza un diagnóstico de manera anónima para que la persona conozca si su uso de cibersexo es saludable, similar al consumo de pornografía tradicional, o puede generar problemas de dependencia.

El tratamiento es realizado mediante videoterapias con terapeutas especializados de Adisex.

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