La mastitis es una de las principales causas de suspensión de la lactancia. (Foto: Especial)

¿Te duelen los pechos al amamantar?

Esta inflamación puede provocar dolor al momento de lactancia
Abigail Gómez |El Universal
06 Junio, 2018 | 13:00 hrs.

La comunidad médica señala que la lactancia materna es clave en el desarrollo saludable de los recién nacidos. Sin embargo, existen algunas condiciones que pueden afectar e impedir que las nuevas mamás amamanten a sus bebés. Uno de esto factores esuna inflamación en los lóbulos de las glándulas mamarias, mejor conocida como mastitis.

Aunque puede presentarse en cualquier momento de la lactancia, incluso semanas después de dejar de alimentar al bebé, la mastitis es más común durante los primeros tres meses después del parto, de acuerdo con un artículo publicado por el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

Se manifiesta por medio de inflamación, enrojecimiento de la zona, dolor, sensación de calor y sensibilidad al tacto. Estos síntomas son provocados por la obstrucción, la cual puede o no tener un origen infeccioso.

La mastitis afecta a 10% de las mujeres lactantes y algunos de los factores más importantes para el desarrollo de este padecimiento son la retención de leche y el desarrollo bacteriano. Las bacterias pueden ser un factor debido a que en la leche materna se encuentran una gran variedad de estas; su función es ayudar al desarrollo de la flora intestinal neonatal prevenir el reducción de infecciones, ya que inhiben el crecimiento de bacterias patógenas.

Respecto a esta inflamación, la investigación también señala que “durante la lactancia existen sustancias proinflamatorias y elementos celulares activados que, si permanecen tiempo en contacto con el epitelio de la glándula mamaria, puedendesencadenar una respuesta inflamatoria. Si, además, hay sobrecrecimiento bacteriano, puede producirse una mastitis aguda e, incluso, abscesos”.

La mastitis es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna debido al dolor al momento de amamantar; sin embargo, el estudio explica que el drenaje del pecho es fundamental en el tratamiento. El mejor y más efectivo es el que realiza el bebé al momento de alimentarse por lo que es recomendable mantener la lactancia (en la medida de lo posible), a pesar de las molestias.

Si persisten los síntomas o hay formación de abscesos el tratamiento suele ser con base en la prescripción de antibióticos, los cuales pueden ayudar a combatir la infección, en estos casos se recomienda extracción de leche para evitar suspender la lactancia.

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