En México, el cáncer cervicouterino ocupa el segundo lugar en frecuencia de morbilidad por neoplasias en la mujer. (Foto: Especial)

Sólo 1% de mujeres con el virus de papiloma humana desarrolla cáncer: experto UNAM

El avance tumoral puede tardar de 10 a 15 años, por lo que la “ventana” para detectar las lesiones es grande
Redacción | El Universal
20 Mayo, 2019 | 17:45 hrs.

Sólo 1% de más del 80% de las mujeres que se contagia con el virus de papiloma humano (VPH) durante su vida sexual activa desarrolla cáncer, según estimaciones difundidas por un especialista de la UNAM.

En un comunicado, el jefe de grupo del laboratorio “Virus y Cáncer”, en la Unidad de investigación Biomédica de Cáncer, Alejandro García Carrancá, señaló que el 99.7% de los tumores de cuello uterino tienen su origen con VPH persistente.

Expuso que las infecciones recurrentes por VPH son “como acostarnos sobre la vía del tren: aunque pase sólo una vez al día o al año, tarde o temprano lo hará por encima de nosotros, pues promueven el desarrollo de cáncer de cuello uterino”.

Indicó que el avance tumoral puede tardar de 10 a 15 años, por lo que la “ventana” para detectar las lesiones y atender a los pacientes es grande.

En México, el cáncer cervicouterino ocupa el segundo lugar en frecuencia de morbilidad por neoplasias en la mujer, sólo después del cáncer de mama; sin embargo, “no debería existir una incidencia tan alta”.

Uno de sus tipos, el VPH 16 podría infectar no sólo células epiteliales, sino las troncales normales también llamadas “madre”, donde podría permanecer “silencioso” y expresarse décadas después.

El especialista reiteró que uno de cada cinco tumores humanos son consecuencia de un “encuentro desafortunado” con un agente infeccioso; “los virus nos infectan a casi todos, pero no todos desarrollamos cáncer”.

Destacó que en el caso del VPH las lesiones son fáciles de detectar y es relativamente sencillo tratarlas para así evitar el cáncer de cuello uterino, además de que hay una vacuna eficaz.

Los virus de papiloma están presentes en otras especies, como peces, serpientes, cocodrilos y aves, y existían antes de que aparecieran los humanos, en quienes son muy comunes las infecciones por VPH en piel y mucosas genitales.

De los 200 tipos que existen, dos terceras partes infectan la piel y producen verrugas, y una tercera parte infectan mucosas, tanto orales, genitales como anales.

De ellos alrededor de 15 son considerados de alto riesgo como los tipos 16, 18, 31 o 33, por ser los que frecuentemente se encuentran en los tumores, aunque algunos con incidencia baja.

El investigador explicó que los VPH no tienen “envoltura”, sólo una cápside proteica o estructura formada por las proteínas L1 y L2, dentro de la cual se encuentra un genoma de poco menos de 8 mil pares de bases de doble cadena circular y en forma de cromatina.

Como parte de ese genoma existen dos oncogenes: E6 y E7, que contribuyen al desarrollo de los tumores.

Ejemplificó que el último permite que las células que no se iban a replicar, lo hagan; es decir, les proporciona las condiciones para duplicarse.

El material genético del virus generalmente se integra al de la célula, y aunque quedan sólo fragmentos de su genoma, invariablemente permanecen los oncogenes E6 y E7, que ahora en los tumores y líneas derivadas de ellos se expresan continuamente.

García Carrancá mencionó que el tipo 16 es el más común en prácticamente todas las regiones del mundo entre mujeres que no tienen cáncer, con excepción del este de África, Japón y Taiwán. Sin embargo, también es el más presente en los tumores, hasta en 50% de ellos.

Los virus infectan cierto tipo de células; el VPH necesita un epitelio en diferenciación. Ahí las células se replican y generan copias de ADN, lo que crea alteraciones propias de una lesión de bajo grado que se cura sola, o de alto grado cuando sí se requiere tratamiento.

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