El papanicolau consiste en la introducción de un espejo vaginal desechable que ensancha la zona. (Foto: Especial)

¿Para qué sirve el papanicolau?

El papanicolau ayuda a detectar en forma temprana alteraciones en el cuello de la matriz y la vagina
Rocío Mundo | El Universal
16 Enero, 2019 | 12:00 hrs.

El papanicolau, a menudo llamado citología cervical, es una de las pruebas diagnósticas más eficaces para la detección oportuna del cáncer cervicouterino y de cualquier otra alteración en el cuello de la matriz. Su aplicación puede salvar vidas si se realiza de manera periódica.

Delia Cisneros, ginecóloga obstetra en el Hospital San Charbel, en Matamoros, Tamaulipas, explica que esta prueba, que debe realizarse en la población femenina a partir de los seis meses del inicio de la vida sexual, ayuda a detectar en forma temprana alteraciones en el cuello de la matriz y la vagina.

Es decir, alteraciones sencillas hasta cambios en las células del cuello uterino, como anomalías precancerosas y lesiones que con el tiempo pueden convertirse en cancerígenas. Sin embargo, por sí solo el papanicolau no puede determinar la presencia de un cáncer cervicouterino.

Al respecto, el ginecólogo obstetra Manuel Sánchez Hermosillo señala que esta prueba diagnóstica es capaz de detectar el 40% (4 de cada 10) de los casos de cáncer cervicouterino. Por lo que es necesario completar el estudio con una colposcopía.

El especialista agrega que el papanicolau, el cual puede tener una duración de dos minutos aproximadamente, consiste en la introducción de un espejo vaginal desechable que ensancha la zona y permite observar el cuello de la matriz.

Posteriormente por medio de un aplicador, que se pasa por la superficie del cuello uterino, se toma una muestra de las células para, por último, analizarlas e identificar si son normales o presentan alguna anomalía. Los resultados pueden obtenerse entre 24 y 48 horas después de practicada la prueba.

Cisneros destaca que a medida que el cáncer ha sido detectado a edades cada vez más tempranas, es recomendable que todas las mujeres, incluso aquellas mayores de 25 años que no tengan vida sexual activa, se realicen el papanicolau dos veces al año.

Para ello, sugiere, las mujeres no deben presentar sangrado menstrual y no haber tenido relaciones sexuales 24 horas antes de hacerse la prueba. Además de evitar lavados u otro tipo de procedimiento vaginal, y la aplicación de medicamentos durante 48 horas.

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