La razón más común para comer la placenta es prevenir la depresión postparto. (Foto: Especial)

¿Comer la placenta tras el parto afecta la nutrición del bebé?

Comer placenta es una práctica cada vez más frecuente, debido a los supuestos beneficios que tiene
Redacción | El Universal
21 Mayo, 2018 | 12:00 hrs.

Cada vez es más frecuente que las mujeres opten por comerse la placenta después del parto con el fin de beneficiarse de los supuestos beneficios que brinda. Pero, ¿te has preguntado si esta nueva moda puede ocasionar algún daño en los recién nacidos?

La respuesta, según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Oregón y la Universidad de Nevada, es no. Al revisar aproximadamente 23 mil registros de nacimiento, los investigadores no encontraron un aumento en el riesgo.

Sin embargo, las mujeres con un historial de ansiedad o depresión tenían más probabilidades de consumir sus placentas. La razón más común para elegir la práctica era prevenir la depresión postparto.

“Esta investigación, basada en una gran muestra de consumidores, nos permite comprender mejor por qué las mujeres consumen placenta después del nacimiento y los efectos de ese consumo en los recién nacidos”, dijo la coautora del estudio Melissa Cheyney.

El consumo de la placenta después del parto es una tendencia cada vez más popular en los países industrializados, como Reino Unido, Francia, Alemania, Australia y Estados Unidos.

La investigación se basó en el Proyecto de Estadísticas de la Alianza de Matronas de América del Norte, un registro perinatal de datos de salud materna e infantil de partos liderados por matronas, principalmente en el hogar y centros de parto.

Los resultados mostraron que casi un tercio de las mujeres consumió su placenta después del nacimiento, a través de cápsulas que contenían el órgano crudo o deshidratado, cocida o cruda. Además, quienes la consumieron tenían más probabilidades de pertenecer a un grupo étnico, ser mamás primerizas e, incluso, poseer una licenciatura.

"Aunque actualmente no hay evidencia que respalde la eficacia de la placentophagia como tratamiento para los trastornos del estado de ánimo como la depresión posparto, nuestro estudio sugiere que si es posible la infección neonatal por el consumo materno de la placenta, es extremadamente raro", aseguró Cheyney.

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