Especial

¿Qué hacer si tuvimos una pérdida?

Entender y vivir los componentes de un duelo contribuye a entrar en sintonía con la persona que requiere compañía en momentos en que los recuerdos fluyen.
Redacción | GDA
03 Enero, 2018 | 09:00 hrs.

El psiquiatra Rodrigo Córdoba, miembro de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, define el duelo como la respuesta natural que una persona tiene frente a una pérdida, en cualquiera de los planos de la vida. Y aunque se lo asocia más con el periodo venidero después de la muerte de un ser querido, se puede referir a un divorcio, un despido y hasta a un cambio de ciudad.

Córdoba reconoce que aún persiste un debate médico profundo para definir la línea que diferencia esta condición de una depresión –especialmente en cuanto a diagnóstico y tratamiento– pero explica que los duelos siempre tienen un elemento externo que los detona. “El equilibrio emocional se rompe y la persona se da cuenta de que es frágil”, afirma el psiquiatra.

La psicóloga Sandra Herrera sostiene, que el duelo recuerda la salida abrupta de la zona de confort que tuvo que vivir el individuo y que generó un cambio y una reacción. Y expone –en ese sentido– que es natural que haya una tendencia a la negación de la realidad, lo cual resulta siendo nocivo, según su experiencia.

“Es vital que la persona, con ayuda de un profesional o de su entorno, tenga conciencia situacional de lo que está ocurriendo, que no se encierre en sí misma o en espacios limitados ni haga de cuenta que no está pasando nada”, afirma Herrera.

Gloria Patricia Soto, psicóloga y directora de la red de vida del Grupo Gaviria, quien acompaña desde su cargo a personas que perdieron a seres queridos, señala que es importante tener una red de apoyo, y lo primero que debe hacer este grupo es entender que el duelo tiene componentes físicos, emocionales, espirituales y sociales.

Entender y vivir los componentes de un duelo contribuye a entrar en sintonía con la persona que requiere compañía en momentos en que los recuerdos fluyen.

“Tenemos derecho a recordar con lágrimas, pero que estas sean por recordar momentos especiales, de pensar qué le gustaba, anécdotas, chistes, una comida. El énfasis debe ser en aspectos positivos”, finaliza  Patricia Soto.

 

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