Desviar la mirada es una señal que puede indicar que un niño miente. (Foto: Especial)

¿Qué hacer si los niños mienten?

Entre los dos y cuatro años de edad las mentiras son algo que se consideran una conducta normal
Darinka Gómez | El Universal
27 Septiembre, 2019 | 11:00 hrs.

Cuando los niños son pequeños, entre los dos y cuatro años de edad, las mentiras son algo que se consideran normal debido a que en esta etapa del desarrollo aún tienen dificultades para identificar que la mentira no es una conducta correcta. 

Sin embargo, tal como explica la psicóloga Susana Salazar Gómora, si después de los cuatro años esta conducta continua puede ser señal de que el menor tiene algún conflicto que no es capaz de resolver y por ello recurre a la mentira. 

El primer paso para saber cómo actuar cuando estamos ante un niño que miente de manera sistemática es saber identificarlo. Algunas de las señales de que los niños mienten es que sus historias no son creíbles, desvían la mirada, se sonrojan, su conducta cambia, por mencionar algunas.  

Si hemos identificado que en efecto el niño miente constantemente, o que ha mentido en algo específico, lo principal es confrontarlo de frente en lugar de cuestionarlo, es decir, “debemos decirle sé que me mentiste y quiero preguntarte por qué lo has hecho”, expresa Salazar. 

De acuerdo con la especialista preguntarle directamente impedirá que invente alguna otra mentira para justificarse y hará más fácil que pueda explicarte las razones de por qué lo hace. 

Otro punto que es importante tener en cuenta es que al confrontarlo debes evitar juzgarlo o reprenderlo sin permitirle dar una explicación de por qué ha mentido. Es primordial entender que detrás de las mentiras siempre hay un deseo o una necesidad no resuelta.

El niño no miente porque sea malo sino porque es la forma que han encontrado de lidiar con algún problema, deseo insatisfecho o preocupación que no logra resolver. “Deben escuchar y preguntarse “qué es lo que mi hijo me trata de decir a través de sus mentiras”, comenta. 

Si los padres notan que un niño miente de manera constante se recomienda atender el problema para evitar que pueda convertirse en un trastorno como la mitomanía.

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