Las conexiones más grandes se mantienen mientras que las menores se pierden. (Foto: Especial)

¿Por qué desaparecen algunos de nuestros recuerdos?

El próximo objetivo es investigar las consecuencias de este tipo de actividad cerebral para el mantenimiento de una información determinada
Redacción | El Universal
01 Mayo, 2018 | 13:00 hrs.

¿Te ha pasado que, mientras tienes claro un recuerdo de la infancia, ya se te olvidó lo que comiste ayer? La ciencia ha descubierto por qué algunos de nuestros recuerdos desaparecen y otros permanecen nítidos en nuestra memoria.

Mientras dormimos la memoria hace limpieza. Las conexiones neuronales que recogen información importante se fortalecen y las creadas a partir de datos irrelevantes se debilitan hasta desaparecer, de lo contrario el cerebro se sobrecargaría.

A esta conclusión llegó un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge, luego de analizar los mecanismos que permanecen ocultos durante el mantenimiento de la memoria en la tercera fase del sueño, en la que hay una mayor relajación y un descanso más profundo.

“Dependiendo de las vivencias de una persona y en función de su relevancia, el tamaño de sus correspondientes conexiones neuronales cambia. Son mayores las que guardan información importante y menores las que almacenan la prescindible”, explicó Ana González Rueda, autora principal del estudio.

Los investigadores estimularon las conexiones neuronales de ratones sometidos a un tipo de anestesia que consigue un estado cerebral similar a la tercera fase de sueño de los humanos.

Los resultados mostraron que durante esta fase, las conexiones más grandes se mantienen mientras que las menores se pierden, lo que permite el almacenamiento de varios tipos de información de un día a otro sin perder los datos anteriores.

“Aunque el cerebro tiene una capacidad de almacenamiento extraordinaria, mantener conexiones y actividades neuronales requiere mucha energía. Es mucho más eficiente mantener sólo lo necesario. Incluso sin mantener toda la información que recibimos, el cerebro gasta el 20% de las calorías que consumimos”, afirmó.

El próximo objetivo es investigar las consecuencias de este tipo de actividad cerebral para el mantenimiento de una información determinada y analizar nuevas fases de sueño.

"Además del análisis de la fase de ondas lentas, podría ser interesante saber qué pasa en la fase REM, durante la que se producen los sueños", añadió González Rueda.

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