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Los yihadistas “desconectan” sus emociones

Sus pensamientos y acciones parecen no venir de ninguna parte, o parecen ser controlados por algo externo a ellos
Redacción | El Universal
20 Septiembre, 2017 | 16:00 hrs.

Atropellan, acuchillan, torturan o decapitan a sus víctimas, los yihadistas que cometen estas atrocidades sufren una disociación de la personalidad que les permite desconectar sus emociones, sin llegar a ser psicópatas.

La disociación puede afectar a la subjetividad de una persona en forma de pensamientos, sentimientos y acciones que parecen no provenir de ninguna parte, o se ve a sí misma llevando a cabo una acción como si estuviera controlada por una fuerza externa.

Este es uno de los rasgos psicológicos de los terroristas yihadistas que viven, en muchas ocasiones, aislados y a los que la organización les transmite constantemente sentimientos de odio y venganza, explica Miguel Perlado, coordinador del Grupo de Trabajo sobre Derivas Sectarias del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña.

Aunque no se puede establecer un perfil único del yihadista, en todos ellos, indica, se observa “una deshumanización del individuo” al disociarse la personalidad.

Este comportamiento puede asemejarse al de una personalidad psicópata ya que “llegan a disfrutar del dolor ajeno y consiguen desconectarse totalmente de las emociones propias”. Sin embargo, es el proceso de radicalización quien “tiende a psicopatizar a la persona”, sin que ésta sea psicópata en sí.

Proceso de radicalización

 

El proceso se intensifica en el caso de las células yihadistas, debido a que son pequeños grupos fragmentados y aislados, a los que la organización les transmite “odio, resentimiento y venganza”.

Los signos de humanidad desaparecen y el odio se refuerza conforme avanza la radicalización, al grado de perder la otra parte de la personalidad disociada, relacionada con las emociones, el respeto a la vida ajena  y a los límites.

De acuerdo con Perlado, “la mente humana funciona atendiendo a los sentimientos de los demás y reaccionando al dolor ajeno mediante la empatía. Todos estos mecanismos son los que dejan de funcionar en el individuo radicalizado”.

Sin embargo, antes de llegar a este fanatismo, los yihadistas que viven y atacan los países europeos se han sentido entre dos mundos. “No sólo están desarraigados culturalmente, sino también en tensión o contradicción entre lo que quieren hacer y no pueden”.

 

Con información de EFE

 

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