Cuando las personas despiertan pueden sentirse confundidas, desorientadas y asustadas. (Foto: Especial)

¿Es verdad que si despiertas a un sonámbulo puede entrar en coma?

El sonambulismo está relacionado con algunos accidentes, como caídas o golpes, más que con problemas médicos
Redacción | El Universal
03 Enero, 2018 | 13:00 hrs.

El sonambulismo (caminar o realizar cualquier otra actividad cuando se está dormido) está rodeado de leyendas urbanas, una de ellas es que al despertar a una persona sonámbula se corre el riesgo de que ésta entre en coma. Pero, ¿realmente esto es cierto?

La respuesta a esta enigmática pregunta es: no. Y es que el sonambulismo en sí no causa ningún problema médico como lo ha sugerido por años este mito, aunque sí está relacionado con percances de seguridad, como caídas o golpes.

El sonambulismo puede causar problemas de manera indirecta, principalmente debido a problemas de seguridad: salir de casa, saltar por la ventana, usar encendedores y cuchillos de cocina, golpear objetos afilados, etc.”, indica a la Universidad de Arkansas el neumólogo Raghu Reddy.

Incluso, de acuerdo con información de la Fundación Nacional del Sueño (NSF, por sus siglas en inglés), las personas con sonambulismo pueden atacar a aquellos que intentan despertarlos. Por lo que resulta una acción difícil y peligrosa, mas no por ello innecesaria.

Al respecto, la NSF agrega que la manera más segura de ayudar a que un sonámbulo regrese a su cama es sin despertarlo. Para ello se debe tener cuidado de no tocarlo demasiado, girarlo suavemente en dirección a su cama y caminar cerca de él.

Si esto no funciona “use ruidos fuertes y agudos (desde una distancia segura). Es mejor que sacudir a la persona a corta distancia, ya que esto podría hacer que el sonámbulo se sienta atacado y golpeé”, explica la Fundación del Sueño, de Estados Unidos.

Cuando las personas despiertan pueden sentirse confundidas, desorientadas y asustadas.

Finalmente, la Universidad de Arkansas destaca que el sonambulismo se presenta con mayor frecuencia en niños de entre cuatro y ocho años, y en raras ocasiones en adultos.

 

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