El estudio fue realizado por científicos argentino en colaboración con un investigador británico. (Foto: Especial)

Es necesario olvidar para tener nuevos recuerdos

El cerebro a veces elimina activamente ciertos recuerdos para evocar otros con mayor eficacia
Redacción | La Nación
13 Diciembre, 2018 | 13:00 hrs.

Solemos pensar que cuando se olvida algo ese dato simplemente se desvanece de las conexiones neuronales por falta de uso, como se van borrando los trazos de una antigua carta por el paso del tiempo. Pero aunque suene extraño, el cerebro a veces elimina activamente ciertos recuerdos para evocar otros con mayor eficacia: olvidar es crucial para poder recordar.

En un experimento, publicado en Nature Communications, un equipo de científicos argentinos en colaboración con un investigador británico probó que el mismo mecanismo se verifica en roedores. Así, desarrolló un modelo experimental que permitirá explorar en profundidad las vías moleculares de este proceso, el cual permite acceder a los recuerdos guardados y que podría explicar déficits asociados con ciertas demencias.

Durante el "olvido inducido por evocación", los circuitos ejecutivos del cerebro resuelven la competencia entre recuerdos similares o relacionados eliminando uno y reforzando el otro. Los científicos también constataron que en roedores participan las mismas áreas del cerebro que en los seres humanos y de manera similar.

"Sabemos mucho sobre la memoria, sus diferentes clases y cómo se almacena, pero muy poco acerca del olvido —explica Pedro Bekinschtein, investigador del Instituto de Biología Celular y Neurociencias y del Instituto para las Neurociencias Cognitivas y Traslacionales, y primer autor del trabajo—. La realidad es que la mayor parte de las experiencias que se tienen en la vida cotidiana no persisten, son olvidadas".

En teoría, la capacidad del cerebro es limitada y por eso tendría que deshacerse de algunos recuerdos. Esto ocurre porque la experiencia no fue lo suficientemente fuerte como para ser almacenada o porque no se usa lo suficiente. Pero, en realidad, se guarda muchísima información de todo tipo y a cada momento.

De allí que surja otro problema, no el de retener información, sino el de evocarla una vez que está almacenada. "Supongamos que un día estacionamos el auto en un lugar, y en otra ocasión vamos al mismo sitio, pero estacionamos en otro lado —explica Bekinschtein—. Esas memorias son triviales y se confunden. Una de las dos hay que borrarla para que la otra sea accesible y podamos ir al lugar correcto”.

La hipótesis es que cuando las memorias compiten, podrían ser reactivadas simultáneamente y se pone en juego este mecanismo para darle más valor a una que la otra, y que permite inhibir la que uno no quiere evocar. Con esa inhibición, lo que ocurre es que esa memoria termina borrándose. Esa idea surgió de experimentos que se vienen haciendo en humanos desde hace 20 años. El mecanismo se llama "olvido inducido por evocación".

Para probarlo, Bekinschtein y Noelia Weisstaub, investigadora del Grupo de Neurociencia de Sistemas de la Facultad de Medicina de la UBA y del Instituto para las Neurociencias Cognitivas y Transnacionales, además de coautora del estudio, trabajaron en roedores. Los investigadores tuvieron que adaptar los protocolos que se usan en humanos para dilucidar qué ocurre en los cerebros de las ratas a partir de sus conductas.

 

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