Especial

El cerebro de un asesino

Algunas personas atraviesan ciertas condiciones que los predisponen a ser más violentos que otros
Alejandra Rodríguez |El Universal
02 Octubre, 2017 | 14:18 hrs.

Estados Unidos una vez más ha sido azotado por la violencia. La noche de este 1 de octubre, el ciudadano Stephen Paddock abrió fuego desde el piso 32 del hotel Casino Mandalay  Bay y atentó en contra de los asistentes de un festival de música country en Las Vegas, dejando hasta el momento un saldo de 58 muertos y al menos 515 personas lesionadas.

La violencia es un comportamiento humano muy presente en la actualidad. Ser violentos de manera premeditada nos lleva a cuestionarnos si este modo de actuar es biológico o es una construcción social.

El doctor Marcelino Cereijido, investigador emérito del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), afirma que está en nuestra biología el ser violentos. “El cerebro es el órgano regulador de la conducta humana, en este órgano se almacena todo lo que sentimos, pensamos y memorizamos”, señala Cereijido.

Cereijido sostiene que algunas personas atraviesan ciertas condiciones sociales que los predisponen a ser más violentos que otros y accionar este comportamiento.

Feggy Ostrosky, psicóloga por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tras años de investigación sobre el cerebro y mente de los asesinos ha encontrado diferencias sutiles pero significativas en el volumen de la amígdala izquierda subcortical, que procesa emociones de miedo y que en las personas violentas tiene un menor volumen.

Esa diferencia en la amígdala se ha identificado en casos de personas que son asesinos seriales o violadores, es decir, individuos que disfrutan con el ejercicio de la violencia.

Aunque Ostrosky afirma que no existe un gen que predisponga a las personas a ser asesinos seriales, un estudio realizado en el 2014 por el Departamento de Neurociencia de Suiza publicado en la revista Nature, en su sección Molecular Psychiatry aborda la existencia de dos genes que al mutar tienen una relación entre la genética y la posibilidad de cometer delitos.

El estudio encontró que hay los genes MAOA y CDH13 están asociados a comportamientos en extremo violentos. El gen MAOA dirige la producción de una enzima que interviene en la eliminación de neurotransmisores como la dopamina. La disminución de esta sustancia se vincula al riesgo de convertirse en un delincuente extremadamente violento y relacionado con asesinatos.

El estudio se centró en 78 individuos que clasificaron como extremadamente violentos, los cuales cometieron  mil 154 asesinatos, asaltos e intentos de homicidios y todos ellos mostraron una baja actividad del gen MAOA.

 

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