Hablar abiertamente puede ayudar a las personas a repensar su decisión. (Foto: Especial)

¿Cómo se puede prevenir el suicidio?

Recibir ayuda emocional en el momento correcto puede ayudar a evitarlo
Redacción | La Nación
02 Julio, 2018 | 13:00 hrs.

Que "el que habla de suicidarse nunca lo hace", que "la mayoría de los suicidios son imprevisibles", que "si no lo logra seguirá intentándolo" y que "sólo son suicidas las personas con desórdenes mentales" son todos mitos que confunden y estigmatizan un cuadro que constituye un grave problema de salud pública: el suicidio.

En realidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas que expresan su voluntad de suicidarse pueden estar pidiendo ayuda y no están completamente decididas a morir, sino que experimentan sentimientos ambivalentes, y pueden caer en ese riesgo por una profunda tristeza, no necesariamente por una patología mental. Hablar abiertamente puede ayudarlas a contemplar otras opciones o repensar su decisión, afirman los especialistas.

"Hay muchos aspectos del suicidio que lo hacen especialmente trágico: el grave sufrimiento emocional de quien se quita la vida; los sentimientos de pérdida, abandono o culpa de los familiares y amigos —dijo la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

Sin embargo, distintas investigaciones mostraron que reducir el acceso a los medios más comunes, como armas, pesticidas y ciertos medicamentos, ayuda a disminuir la cantidad de casos". Aunque parezcan banales, estas medidas son efectivas porque, con frecuencia, el suicidio se consuma en un rapto de desesperanza.

Según las estadísticas disponibles, que permiten presumir un importante subregistro, todos los años mueren en el mundo por esta causa más de 800 mil personas, una cada 40 segundos. Esa cifra "supera en número las muertes por homicidios y guerras combinadas", afirma la OMS.

En su trabajo de 2014 "Mortalidad por suicidio en las Américas", la OPS calcula que son alrededor de 65 mil anuales, o siete por hora.

Según los últimos datos disponibles, en Argentina el suicidio creció desde 1997 hasta 2001 (de 6.2 a 6.7 por 100 mil habitantes). En 2003 alcanzó la tasa más alta (9.1). A partir de ese año, se mantuvo relativamente estable.

En 2015, las provincias con tasas más altas fueron Tierra del Fuego, Salta y Entre Ríos (con 14.2, 13.8 y 12.9, respectivamente). Hay indicios de que por cada adulto que lo concreta más de 20 lo intentan.

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