Al privar del sueño a una persona, la amígdala cerebral se vuelve hasta 60% más reactiva. (Foto: Especial)

¿Cómo afecta la falta de sueño al cuerpo?

Al no tener un sueño reparador, los individuos se vuelven irritables
Redacción | El Universal
02 Abril, 2019 | 15:53 hrs.

La falta de sueño disminuye la capacidad inmunológica, afecta el metabolismo y, de manera grave, las capacidades de aprender, de memoria y atención, señala especialista de la UNAM.

Es por ello que dormir bien, alimentarse de manera adecuada, ejercitarse y mantener activo el cerebro podrían contribuir a retardar la presencia de alguna alteración demencial.

En un comunicado, la académica de la Facultad de Psicología, Irma Yolanda del Río Portilla explicó que existe una interacción entre sueño y emociones. Por lo que es necesario tener hábitos desde pequeños y mantenerlos durante toda la vida.

Citado por la universitaria, el neurocientífico británico Matthew Walker señaló que “el sueño restaura los circuitos emocionales y con ello nos prepara para los retos y las interacciones sociales del día a día. Por el contrario, el insomnio rompe los mecanismos que nos protegen de las enfermedades mentales”.

Al privar del sueño a una persona, la amígdala cerebral (el resorte que mantiene las emociones bajo control) se vuelve hasta 60% más reactiva, y al no tener un sueño reparador, los individuos se vuelven irritables y hacer cosas de manera impulsiva.

El sueño es cíclico, como la alimentación; la vigilia y el sueño completan un ritmo circadiano, igual que el día y la noche. Durante este proceso se desarrolla actividad eléctrica cerebral.

Cada ciclo del sueño tiene tres etapas y el sueño de movimientos oculares rápidos (REM) o paradójico, “fase en la que soñamos las cosas vívidas, cosas locas, como volar, pero si éstas las tenemos en una etapa de vigilia, estarían relacionadas con una patología: la esquizofrenia”.

Agregó que las emociones hacen que una persona pueda ser funcional o no, porque pueden controlarse, y los lóbulos frontales son una de las herramientas más importantes para ello.

Se sabe que los cambios emocionales están dados por un incremento de sustancias, como cortisol o testosterona, y que todo puede estar pasando en segundos.

Según estudios realizados en personas normales, cuando son inducidas al insomnio presentan ansiedad. Los insomnes pueden tener características secundarias como depresión, ansiedad, y es más común en mujeres por cuestiones hormonales.

El sueño desempeña un papel en la regulación emocional. “Algunas investigaciones han demostrado que durante la privación total del sueño se da un impacto negativo en el estado de ánimo y el procesamiento emocional”.

Por otra parte, los estímulos que recibe el cerebro al utilizar celulares, computadoras y televisión por largos periodos antes de dormir, afectan el sueño, “nuestro organismo necesita rutinas, hábitos, e irnos a un lugar oscuro a dormir”.

Finalmente, Del Río Portilla indicó que cada ciclo del sueño tiene una duración de 90 minutos, entonces, si una persona desea hacer una siesta, debe ser de 20 o 90 minutos, pero si se tuvo insomnio durante la noche anterior, no es recomendable para tener un sueño reparador.

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