Los participantes respondieron cuestionarios en línea sobre la crianza de los hijos y las relaciones familiares realizadas entre 2014 y 2016. (Foto: Especial)

¿Cómo afecta el uso de tecnología a tu familia?

El uso de dispositivos electrónicos probablemente prive a los padres la oportunidad de brindar apoyo emocional a sus hijos
Redacción | El Universal
05 Julio, 2018 | 13:00 hrs.

Desde hace algunos años, el avance tecnológico ha modificado la comunicación entre padres e hijos, al grado de interferir en las actividades familiares. Sin embargo, ¿sabías que priorizar la tecnología podría afectar a largo plazo las relaciones con los niños?

Un estudio, publicado en la revista Pediatric Research y que analizó un total de 337 padres con niños de cinco años o menos, mostró que aunque la tecnología puede servir como un refugio para los padres que tienen que lidiar con el comportamiento infantil, el uso de dispositivos electrónicos probablemente les prive de la oportunidad de brindar apoyo emocional a sus hijos.

Además de corroborar que el mal comportamiento de un niño a menudo aumenta en un esfuerzo por llamar la atención de sus padres.

En este sentido, Brandon T. McDaniel, de la Universidad Estatal de Illinois, y Jenny S. Radesky, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, señalaron que la llamada "tecnología" puede llevar a los niños a mostrar más frustración, hiperactividad, mal humor o berrinches.

“Estos resultados respaldan la idea de que las relaciones entre la tecnología y el comportamiento de externalización infantil son transaccionales e influyen entre sí con el tiempo”, dijo McDaniel.

“En otras palabras, los padres que tienen hijos con más problemas de externalización se vuelven más estresados, lo que puede llevarlos a una mayor abstinencia con la tecnología, lo que a su vez puede contribuir a un mayor número de problemas de externalización infantil”.

Como parte del estudio, los participantes respondieron cuestionarios en línea como parte de un proyecto de investigación sobre la crianza de los hijos y las relaciones familiares realizadas entre 2014 y 2016.

Los padres, además, calificaron la conducta de internalización de sus hijos (frecuencia con la que se enojaban o la facilidad con que hirieron sus sentimientos). Así como su comportamiento de externalización (qué tan enojados o frustrados estaban).

Por último, informaron sobre sus propios niveles de estrés y depresión, el apoyo de coparticipación que recibieron de sus parejas y el uso que sus hijos hacían de los medios digitales.

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