La celotipia no presenta síntomas de la enfermedad en años previos. (Foto: Especial)

Celos patológicos afectan a hombres de más de 30 años

Los celos patológicos limitan y controlan la vida de una persona
Redacción | El Universal
11 Marzo, 2019 | 15:10 hrs.

Los celos patológicos son un trastorno delirante irreversible y multifactorial que afecta, principalmente, a hombres después de los 30 años. Su presencia tiene un impacto social y laboral, debido a que se dejan de realizar actividades cotidianas ante el temor mórbido de un engaño.

Alfredo Whaley, coordinador de la Clínica de Género y Sexualidad del Instituto Nacional de Psiquiatría “Dr. Ramón de la Fuente Muñiz”, señaló que los celos patológicos o celotipia forman parte de los trastornos delirantes, anteriormente conocidos como paranoias.

En un comunicado, el médico psiquiatra describió que los celos patológicos provocan violencia, agresión verbal, hostigamiento y una conducta extrema en la que se utilizan formas de control sutiles.

Éstas incluyen llamar a la pareja de 10 a 20 veces en una hora con el pretexto de estar preocupados; recriminarle cuando no contesta el teléfono e ir diariamente por ella a su trabajo sin importar la hora o la distancia.

Indicó que los celotípicos justifican esas acciones asegurando que de esa forma cuidan a su pareja; sin embargo, más que tratarse de una acción protectora, están limitando y controlando la vida de la persona.

Desde el punto de vista emocional, refirió que la persona diagnosticada con celotipia vive el dolor de la infidelidad, aunque no haya evidencia de ello.

“Es imposible luchar contra esa idea. Crean historias irreales, como asegurar que su pareja, que es ciega, sale todas las tardes a la ventana en busca de hombres, cuando lo que hace es tomar un poco de sol”.

Whaley Sánchez indicó que la persona con celotipia no presenta síntomas de la enfermedad en años previos, sino que se detona con una situación que ellos interpretan como infidelidad o una sospecha de engaño.

El especialista refirió que algunos pacientes tienen antecedentes de haber sufrido desconfianza, tener baja autoestima o distorsiones cognitivas —maximizar las acciones de los otros—.

Quienes están diagnosticados con esta enfermedad deben tener un control con medicamentos antisicóticos y neuroléptico, que son muy eficaces para reducir las ideas y ayudan a que puedan vivir su vida de manera casi normal. Sin embargo, cuando estos se suspenden el padecimiento se vuelve agudizar.

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