Especial

Ataques de pánico: la ruleta rusa de la angustia

Quienes las han padecido se quedan con el miedo de poder volver a presentar una nueva crisis.
Evelyn Rodríguez Estrada | El Universal
28 Noviembre, 2017 | 14:40 hrs.

Las crisis de angustia o ataques de pánico son la ruleta rusa de la angustia. La mayoría de las personas que han llegado a experimentar una crisis de angustia quedan con el miedo o preocupación de poder volver a presentar una nueva crisis. Quedan con miedo al miedo.

Durante las crisis de angustia, el cuerpo experimenta de manera súbita, y en muchas ocasiones sin detonantes aparentes, un conjunto de síntomas expresados física y cognitivamente. Los síntomas físicos se caracterizan por la aparición de una combinación de los siguientes síntomas: sensación de opresión torácica, palpitaciones, sensación de sofoco o ahogo, sudoración (característicamente sudoración fría), temblor, intranquilidad, náuseas, boca seca, sensación de desvanecimiento, adormecimiento de manos e incluso sensación de entumecimiento (sobretodo de manos y cara).

Al presentar de manera súbita estos síntomas, usualmente se despiertan síntomas cognitivos (pensamientos) como miedo a volverse loco o miedo a presentar o tener un infarto. De hecho, las crisis de angustia constituyen el principal diagnóstico diferencial en las unidades de atención  coronaria de urgencia.

Usualmente los síntomas alcanzan su máxima intensidad en los primeros 10 minutos de inicio de la crisis, y disminuyen gradualmente en cuestión de minutos. La duración promedio de una crisis de angustia es muy variable, puede ir desde dos a cinco minutos hasta 30 minutos. Independientemente de la duración de la crisis, la sensación subjetiva del tiempo mientras sucede la crisis suele caracterizarse por la sensación de que el tiempo pasa muy lento.

Es importante intentar controlar la respiración cuando una persona está sufriendo una crisis de angustia, ya que algunos síntomas físicos antes descritos son resultado de la hiperventilación que se genera al tener la sensación de muerte inminente característica de las crisis de angustia.  

Todos podemos llegar a experimentar alguna crisis de angustia aislada a lo largo de nuestra vida, sobre todo después de algún evento traumático o en bajo situaciones muy estresantes. Las crisis de angustia aisladas no requieren tratamiento.  Sin embargo, la aparición repetitiva de las mismas, denominada trastorno de angustia, si requerirá tratamiento farmacológico e intervenciones  psicoterapéuticas (por ejemplo, terapia de exposición o terapia cognitivo-conductual).

Los trastornos de angustia afectan al 2-3% de la población general, y afectan a las mujeres con una frecuencia aproximada dos veces mayor que a los varones. Con el tratamiento adecuado, las crisis de angustia tienen buen pronóstico y suele controlarse su aparición.  

El abordaje psicoterapéutico y de psicoeducación es importante en el tratamiento de las personas con trastorno de angustia, ya que hay que evitar que desarrollen conductas de evitación (agorafobia).

Dra. Evelyn Rodríguez Estrada
Psiquiatra
Alta especialidad en Psiquiatría de Enlace
Sexóloga médica y terapeuta sexual
Email: [email protected]
Teléfono: 55 2529 5993

 

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