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8 señales que revelan que una persona tiene demencia

La pérdida de las capacidades intelectuales no debe asociarse con el envejecimiento
Rocío Mundo | El Universal
19 Enero, 2018 | 11:00 hrs.

Con la edad es posible que los adultos mayores presenten una disminución de sus funciones mentales; sin embargo, asociar este proceso con la demencia senil es tan común como erróneo.

Raúl Sobrino Martínez, médico geriatra de la Clínica de Mérida, señala que la demencia senil es un término científico en desuso, pues a diferencia de lo que popularmente se cree, ésta no está relacionada propiamente con el envejecimiento.

Senilidad no es sinónimo de demencia

Aunque por mucho tiempo se ha asociado la edad con la demencia, usar actualmente el término demencia senil es incorrecto. Éste refleja la creencia antigua de que el deterioro cognitivo es parte del envejecimiento.

“En el envejecimiento no se pierden las capacidades intelectuales. No se debe normalizar la pérdida de capacidad intelectual, de lenguaje en el envejecimiento. No es normal perder nuestras capacidades intelectuales a medida que envejecemos”.

Todas las demencias, por el contrario, tienen una causa. Siendo la más frecuente el Alzheimer, un padecimiento neurodegenerativo que afecta a 17 millones de personas en el mundo.

Señala que cada tres segundos se diagnostica un caso nuevo de Alzheimer en el mundo. Por lo que en el transcurso de estos años, se ha triplicado el aumento en la incidencia.

Factores de riesgo

Raúl Sobrino destaca que, aunque el principal factor de riesgo es la edad, se han identificado otros elementos que predisponen el desarrollo de una demencia a lo largo de la vida.

Es el caso de traumatismos craneoencéfalicos ocasionados por golpes violentos en la cabeza, deficiencias nutricionales, ser mujer y predisposición genética especialmente en demencias tempranas. Señala, incluso, la presencia de aspectos sociales, como baja escolaridad.

“Esto debido a que al tener mayor grado educativo se tiene mayor grado de comprensión, que permite mantenerse más estables ante este tipo de enfermedades”.

¿Cómo diagnosticarla?

La Secretaría de Salud señala que para poder diagnosticar la demencia se debe presentar:

  • Deterioro en la memoria

  • Una o más de las siguientes alteraciones cognoscitivas:

  • Afasia (alteración del lenguaje)

  • Apraxia (deterioro en la capacidad de llevar a cabo actividades motoras como abrocharse los botones de la camisa o las agujetas de los zapatos

  • Agnosia (falla en el reconocimiento de objetos a pesar de que la función sensorial está intacta, pueden no reconocer objetos de uso común, como una pluma o un reloj)

  • Alteración de la función ejecutiva (pensamiento abstracto, juicio y razonamiento)

  • Los deterioros de la cognición deberán ser de inicio gradual y con deterioro cognoscitivo progresivo

  • Las alteraciones cognoscitivas no deben a aparecer solamente en periodos de estrés o enfermedad

Progreso variable

El tipo de demencia y la fisiología de cada individuo son factores que influyen en el progreso de la enfermedad.

“Es un tiempo variable entre cinco y ocho años. No hay un tiempo exacto, cada paciente es diferente y cada demencia tiene un pronóstico diferente. Hay demencias que avanzan muy rápido, hay algunas que son más estables y tienen un pronóstico más prolongado”, asegura.

En el caso de Alzheimer, el deterioro cognitivo total se alcanza aproximadamente a los cinco u ocho después que se detectó la enfermedad. En la última etapa, la persona pierde la capacidad para alimentarse o tragar alimentos, hablar y moverse.

Enfermedades asociadas a la demencia

Algunas de las patologías relacionadas con las demencias son Párkinson, a los 20 años de haber transcurrido esta enfermedad el 80% aproximadamente de los pacientes suelen desarrollar algún tipo de deterioro mental, y embolias o infartos cerebrales.

Existe el riesgo, además, en personas con diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares.

¿Cómo prevenirla?

Una buena alimentación, una adecuada socialización y realizar actividad física son el principal mecanismo para prevenir estas enfermedades.

“Ante la sospecha de olvidos, cambios en el lenguaje y en la personalidad, que empecemos a hacer mal tareas que realizabamos bien anteriormente es necesario acudir con un médico para que nos valore de la forma integral mejor posible”, recomienda.

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