Ilustración: Rosario Lucas| Fotos: Yadín Xolalpa/Pamela García

Zoonosis, el riesgo de tener una mascota

Los animales pueden transmitir a los humanos hasta 174 enfermedades, que pueden provocar desde una incómoda diarrea, hasta la amputación de miembros o incluso, la muerte
Darinka Gómez | El Universal
24 Septiembre, 2018 | 15:55 hrs.

Las piernas y manos de Roberto comenzaron a ponerse negros. Días antes había tenido diarrea, fiebre y dolor abdominal, pero los médicos no sabían qué le pasaba y  no dejaban de hacer  análisis. A pesar de ser  veterinario, Roberto no sospechó que dentro de su cuerpo había una bacteria que pudo terminar con su vida en dos días.

No lo mató, pero le dejó la amputación de ambas piernas. La bacteria pasó a su cuerpo a través de una de sus mascotas o de uno de los animales que atendió.
Al igual que él, quienes tienen un animal de compañía están expuestos a padecer  enfermedades transmitidas por estos, que pueden ir de una incómoda diarrea hasta la muerte.

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Parte de la familia

Luis Tinoco-Gracia, responsable del Laboratorio de Salud Pública Veterinaria de la Universidad Autónoma de Baja California, ha dedicado su vida a estudiar la zoonosis o enfermedades zoonóticas en México, aquellas que son transmitidas de  animales a  humanos. La rickettsiosis que padeció Roberto es sólo una de las 174 enfermedades zoonóticas que existen, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud

Los virus, bacterias, parásitos y hongos son los patógenos que ocasionan esas enfermedades. Y estos pueden venir de todo tipo de especies: cerdos, pollos y mosquitos, pero también de un integrante de la familia, pues tanto perros como gatos pueden ser transmisores. Los perros propagan 53 de ellas, y según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografíael 80% de las mascotas en México son perros. 

Las enfermedades zoonóticas pueden “pasar” a los humanos a través de diferentes maneras, según la American Veterinary Medical Association. La primera es cuando las personas consumen alimentos contaminados por patógenos como la Salmonella y E. coli. Esta contaminación puede ocurrir al manipular alimentos para mascotas que los porten y a la vez preparar comida para humanos sin antes lavarse las manos.

Otra de las formas de transmisión es la fecal-oral, que ocurre cuando se ingieren pequeñas cantidades de heces. Esto puede suceder cuando no hay un lavado de manos después de jugar con un animal o por nadar junto con la mascota que lo porta, y tragar por accidente agua que contenga el parásito.

Uno de los más conocidos es el contagio a través de insectos, que portan un patógeno de un animal o de una persona. Tal es el caso de los mosquitos, que pueden propagar el dengue, o las garrapatas, que también son transmisoras de la Enfermedad de Lyme, que afecta a los órganos.

El contacto directo con la mascota: rasguños, mordedura o contacto con los ojos, nariz u hocico también pueden provocar enfermedades como la rabia y la tiña. 

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Diversidad de casos

La lista de enfermedades de zoonosis es larga, pero las que presentan más casos son la rickettsiosis, la leptospirosis, la erliquiosis, la toxocariosis y la Enfermedad de Lyme.  

Tinoco-Gracia dice que en el reciente Congreso Latinoamericano de Enfermedades Rickettsiales se informó que desde 2009 se han registrado 150 muertes y más de mil 500 casos confirmados de rickettsiosis.

La forma en que esta bacteria pasa del perro al ser humano es a través de la garrapata, un insecto que mide apenas 5 milímetros y se alimenta de la sangre de distintos animales. “El aumento en la temperatura de diversas zonas ha propiciado que se reproduzcan con mayor facilidad”, explica el médico veterinario. 

“El aumento en la temperatura de diversas zonas ha propiciado que se reproduzcan con mayor facilidad”, Luis Tinoco-Gracias, responsable del Laboratorio de Salud Pública Veterinaria de la Universidad Autónoma de Baja California.

La leptospirosis por su parte suele pasar del animal a los humanos a través de la orina. Sobre esto, la  veterinaria Sophia González, explica que ésta es una infección transmitida por la bacteria leptospira y presenta complicaciones clínicas con signos compatibles con influenza, cuadros febriles y problemas hepáticos.

González dice que  la bacteria suele encontrarse principalmente en la orina de ratas y perros, pero asegura que el riesgo de  contagio a través de estos es muy bajo. Los síntomas son dolor de cabeza,  fiebre, dolor de las articulaciones, dolor abdominal y la única forma de detectarlo es con costosas pruebas de laboratorio.

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El veterinario Tinoco-Gracia recuerda el caso de un niño que no podía ver. En la imagen que tomaron de su ojo, al fondo se percibía una bolita blanca. Creyeron que era un tumor, pero al inspeccionar se dieron cuenta de que era una larva.

El polizón era un parásito llamado Toxocara canis, el cual se encuentra en el intestino de los perros y  es capaz de poner hasta 200 mil huevecillos al día. Luego se  convierte  en una larva que puede ser ingerida por los niños al chuparse los dedos.

El médico cree que el asma podría estar relacionado con la presencia de este parásito. En años recientes, la popularidad de los reptiles y otros animales exóticos como mascotas se ha incrementado y también los contagios.

Se estima que el 90% de tortugas, iguanas, serpientes y otros reptiles son receptores de una o más especies de salmonella, una bacteria  que suele provocar problemas gastrointestinales, de acuerdo con el estudio “Bacteremia Primaria por Salmonella no tiphy” de la Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría.

Tanto reptiles como anfibios mantienen esta bacteria en su tracto intestinal y suelen transmitirse  por medio de sus heces.  El Centro de Seguridad Alimentaria y Salud Pública calcula que más de 70 mil personas contraen salmonelosis de reptiles al año en Estados Unidos. 

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Dueños responsables

Las mujeres embarazadas, las personas de la tercera edad, quienes padecen enfermedades cardiacas o con un sistema inmunológico debilitado tienen mayor riesgo de infección al interactuar con animales.  

Pero son los niños los que se encuentran más expuestos a padecer enfermedades zoonóticas, pues es menos probable que se laven las manos después de tocar a su mascota y es común que se lleven sus manos u otros objetos, que pueden estar contaminados, a la boca. 

Sin embargo, no hay que entrar en pánico, un estudio publicado en la revista Pediatrics, concluyó que los niños que conviven con las mascotas tienen un 30% menos infecciones respiratorias como tos, rinitis y fiebre, así como un 50% menos infecciones del oído.

Pero hay que ser cuidadosos, y no demeritar el lavado de manos y respetar los espacios entre las mascotas y los humanos, pues también hay enfermedades que se transmiten de humano a animal. En 2009, por ejemplo, hubo casos confirmados de personas que infectaron  a sus mascotas con el virus de la influenza H1N1. Para evitar la dispersión de estas enfermedades, la prevención es la mejor arma.  

Sandra Cortés Robles, directora de la División de Animales de Compañía de la farmacéutica Boehringer Ingelheim, dice que muchas personas deciden no aplicar las vacunas a sus mascotas pues consideran que los precios son altos, pero sí invierten en peluquería, ropa y juguetes. 

Cortés dice: “Mantener estas enfermedades bajo control es una cuestión de higiene y cuidados básicos para todos. Se trata de ser dueños responsables”.

"Mantener estas enfermedades bajo control es una cuestión de higiene y cuidados básicos para todos. Se trata de ser dueños responsables”, Sandra Cortés Robles, directora de la División de Animales de Compañía de la farmacéutica Boehringer Ingelheim.

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