Vivir cerca de un bosque ayuda a mejorar la salud del corazón. (Foto: Especial)

Vivir cerca de un parque reduce el riesgo de padecer enfermedades

Vivir cerca de áreas verdades ayuda a las personas a reducir sus niveles de estrés
Redacción | El Universal
24 Diciembre, 2018 | 14:00 hrs.

Vivir a pocos metros de áreas verdes puede ser una poderosa arma para gozar de buena salud. Así lo sugieren los crecientes estudios que han investigado la relación entre comunidades con parques frondosos y la salud de sus habitantes.

El más reciente estudio sobre el tema fue publicado ayer en la revista de la Asociación Estadounidense del Corazón y arrojó que quienes viven en este tipo de vecindarios pueden tener menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Después de seguir a 408 personas durante cinco años, los investigadores encontraron que vivir cerca de áreas verdes se asoció con niveles más bajos de la hormona epinefrina, lo que indica menor estrés y vasos sanguíneos más saludables.

"Nuestro estudio muestra que vivir en un lugar con densidad de árboles y arbustos puede ser bueno para la salud del corazón", dijo el líder del trabajo Aruni Bhatnagar, profesor de Medicina en la Universidad de Louisville.

"Aumentar la vegetación puede ser una influencia ambiental no reconocida para la salud cardiovascular y una intervención de salud pública importante", explicó.

Otro estudio publicado este año, en el que se involucraron 15 asociaciones científicas para estudiar a casi tres mil mujeres de España, concluyó que vivir a menos de 300 metros de una zona verde reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama en un 35%.

Los cálculos mostraron una asociación fuerte: a menos de 100 metros el riesgo disminuye 9% más.

"Nuestra hipótesis es que se puede deber a una reducción de los niveles de estrés y depresión en las mujeres", lo que ayudaría a protegerlas de la enfermedad, dijo al diario El País la epidemióloga Cristina Callaghan, coautora de la investigación.

Concuerda Raquel Aguilera, inmunóloga de la Red de Salud UC Christus. "Hay un eje neuropsicoendocrino, de manera que el sistema inmunológico está ligado al sistema nervioso y en la medida que baja el estrés el sistema inmune está más protegido", explica.

"Los estudios apuntan a que caminar por el bosque nos permite respirar citoquinas, sustancias volátiles que desprenden los árboles y que ellos utilizan para regular sus defensas", comenta a El Mercurio Álex Gesse, autor del libro Sentir el bosque, publicado en octubre pasado en España.

Según Gesse, también existe una asociación entre el contacto con los árboles y un fortalecimiento de las células NK, encargadas de matar a las cancerígenas. Aun así, el escritor advierte que "se necesita más investigación".

 

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