El veneno ha demostrado preservar la capacidad motora y la memoria a corto plazo. (Foto: Especial)

Veneno de abeja podría ayudar a tratar el párkinson

El mal de Parkinson se caracteriza por el movimiento involuntario de las manos y olvidos
Redacción | El Universal
29 Abril, 2019 | 12:46 hrs.

Científicos de la Universidad de Guadalajara encontraron en el veneno de algunas abejas efectos positivos contra el mal de Párkinson, como la preservación de la memoria a corto plazo.

Desde hace un año, investigadores y estudiantes del Centro Universitario de Ciencias Biológicas realizan estudios para conocer las propiedades de ese veneno, el cual ha demostrado preservar la capacidad motora y la memoria a corto plazo.

En un comunicado, la institución indicó que parte del trabajo ha consistido en inducir el estado parkinsónico en roedores de laboratorio a través de una droga derivada de las anfetaminas, que provoca la degeneración de las neuronas dopaminérgicas en el tallo cerebral.

Dichas neuronas son las que mueren cuando los humanos presentan signos de párkinson, explicó la investigadora del Departamento de Biología Celular y Molecular, Josefina López Pérez.

Una vez que los animales desarrollaron párkinson, los investigadores les aplicaron el veneno de abeja llamado apitoxina. Posteriormente, les realizaron diversas pruebas, como la aplicación de una droga que les hace dar giros.

“Cuando ponemos el veneno de abeja, esa conducta casi desaparece, no del todo, pero tal vez un 90% del giro desaparece”, informó la también autora de la investigación.

De acuerdo con otras pruebas, los roedores recuperaron su capacidad de manipular y comer espagueti, así como reconocer objetos. Por lo que recuperaron la memoria a corto plazo en un 70%.

El mal de Parkinson se caracteriza por el movimiento involuntario de las manos y olvidos. Los factores que ocasionan la muerte de las neuronas aún se desconocen, pero se estima que tiene relación con el uso de pesticidas.

Según las estadísticas, en personas mayores de 60 años hay una incidencia aproximada de 30%, aunque cada vez son más frecuentes parkinsónicos jóvenes, de 40 años.

Con estos estudios se busca, a futuro, que el veneno de abeja sea un coadyuvante del tratamiento del párkinson. La siguiente etapa será estudiar, a nivel molecular, cómo el veneno de abeja interacciona con el fármaco utilizado en personas con este mal.

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