Es necesario descartar que el dolor no sea un síntoma de otra patología. (Foto: Especial)

¿Te duele la espalda? No eres el único…

Un análisis a nivel mundial advierte que esta dolencia es poco comprendida y está mal controlada desde un punto de vista médico
C. González | El Mercurio
03 Mayo, 2018 | 12:00 hrs.

Aunque es un problema que afecta a 540 millones de personas en el planeta —sin distinción de sexo, edad o clase social— y es la principal causa de incapacidad laboral, el manejo del lumbago está lejos de ser el óptimo.

Una serie de estudios publicados en la revista médica The Lancet advierte que en muchos casos los tratamientos que se ofrecen no sólo son ineficaces, sino que pueden ser hasta perjudiciales.

A eso se suma que se trata de exámenes y alternativas terapéuticas caras, como exámenes radiológicos, escáner, uso de opiáceos, infiltraciones y hasta cirugías, que suponen un enorme gasto para los pacientes y los sistemas de salud.

Para peor, la prevalencia del dolor lumbar se ha duplicado en los últimos 25 años, y se espera que continúe aumentando, en una población cada vez más obesa y envejecida.

Este es el panorama que dejan de manifiesto tres estudios independientes, realizados por un equipo internacional de expertos del Reino Unido, Estados Unidos, Dinamarca, Holanda, Canadá, Suiza, Finlandia, Suecia, Brasil, Sudáfrica y Alemania. Todos ellos dirigidos por la doctora Rachelle Buchbinder, investigadora de la U. de Monash, en Australia.

En Chile, el problema es común: según datos del Ministerio de Salud, el dolor lumbar es la primera causa de ausentismo laboral. Además, un estudio realizado por la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor determinó que al menos el 30% de los chilenos que sufren dolor crónico se debe a este motivo.

"La mayor parte de los dolores lumbares tiende a mejorarse con tratamientos sencillos y en plazos acotados. En el 70% de los casos el dolor agudo se pasa a las dos semanas", precisa el doctor Jorge Garrido, traumatólogo de la Unidad de Columna de la Clínica U. de los Andes.

Menos reposo

Pero la realidad a nivel mundial muestra una serie de incongruencias, advierten Buchbinder y sus colegas. Por ejemplo, lo recomendable es que el dolor de la parte baja de la espalda se maneje en la atención primaria y que la primera línea de tratamiento utilice medidas educativas, como consejos sobre la importancia de mantenerse activo.

Sin embargo, un gran número de pacientes recibe tratamiento en unidades de Urgencia, se los alienta al reposo y con frecuencia se les realizan pruebas de imagen e incluso cirugías. "Los tratamientos que se suelen promover a menudo -y que financian las autoridades de salud- son agresivos y de dudosos beneficios", dice la investigadora.

Parte de esta realidad se debe a un mal diagnóstico. "En el 80 a 90% de los casos, la causa del dolor lumbar es inespecífica. Y sólo en un 10% podría estar asociada a un examen de imágenes", explica Rodrigo Latorre García, del Departamento de Kinesiología de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.

Aunque existen métodos para evaluar, a partir de síntomas y signos, qué paciente puede verse favorecido por este tipo de exámenes, "en países como Estados Unidos, los médicos prefieren someter a todos a exámenes para evitar demandas posteriores", agrega.

Además, es necesario descartar que el dolor no sea un síntoma de otra patología, más que el reflejo de una mala postura, un movimiento inadecuado o haber cargado un peso excesivo, por ejemplo.

De hecho, parte de la prevención pasa por mejorar hábitos posturales, evitar la obesidad y el sedentarismo, así como no fumar. "El tabaco provoca una vasocontricción que afecta la irrigación de los discos vertebrales", precisa Latorre.

La evidencia científica demuestra que la actividad física es una de las medidas más útiles para acabar con este síntoma. Eso sí, debe ser controlada y supervisada. "El reposo sólo está indicado mientras dura la crisis de dolor".

Para eso también es recomendable el uso de medicamentos, como antiinflamatorios, corticoides u opioides, según el nivel de molestia, así como los relajantes musculares. "El uso de analgésicos o paracetamol no mostró ser más efectivo que el placebo", dice Garrido.

Asimismo, las nuevas guías de manejo del dolor lumbar sugieren yoga, acupuntura y masajes, siempre bajo la supervisión de profesionales.

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