Algunas personas desconocen que padecen esta condición. (Foto: Especial)

¿Sabes si estás sudando muy poco?

Piel seca y enrojecida, baja tolerancia al esfuerzo físico y sensación de acaloramiento son algunos de sus síntomas
Carlos Francisco Fernández | El Tiempo
16 Julio, 2018 | 14:00 hrs.

Hay personas que sudan menos de lo normal. Y esto, de acuerdo con el dermatólogo Campo Elías Páez, se conoce como hipohidrosis. Según el especialista, el cuerpo suda medio litro al día –en promedio si no se hace ejercicio– y cuando esta cantidad es menor puede provocar alteraciones en el organismo, relacionadas con el calor.

César Burgos, dermatólogo y presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, explica que hay personas que sudan poco y no lo saben. En cambio, la ausencia total de transpiración (anhidrosis)implica unos síntomas tan severos que se identifican con facilidad.

La hipohidrosis, por lo general, ocurre por el mal funcionamiento de las glándulas sudoríparas, que responden de manera automática a través del sistema nervioso cuando la temperatura del cuerpo aumenta.

Burgos explica que el sistema es muy sencillo y se inicia cuando una cantidad mayor de calor en el cuerpo les avisa a las glándulas sudoríparas, a través del sistema nervioso autónomo, que liberen su contenido y promuevan una baja de la temperatura, aumentando la humedad sobre la superficie de la piel.

Pero en la hipohidrosis este circuito no funciona, por lo que el calor del cuerpo tiende a mantenerse. También puede ser consecuencia de alteraciones inmunológicas o neurológicas, lo mismo que por lesiones en la piel, la deshidratación y ciertos medicamentos como los antipsicóticos.

Páez agrega que, además de lo anterior, se ha confirmado que los déficits de vitamina B o heredar un gen defectuoso pueden disminuir la producción de sudor.

Para Burgos, la mayoría de los síntomas, cuando se suda poco, están relacionados esencialmente con calor; entre ellos, la piel seca y enrojecida, baja tolerancia al esfuerzo físico, sensación de acaloramiento, dificultad para respirar, aturdimiento o calambres.

Cuando esto se presenta, el tratamiento depende de la causa que lo provoca. Por ejemplo, disminuir el consumo de algunos medicamentos, curar lesiones de la piel o mejorar las condiciones inmunológicas.

Páez insiste en que también es recomendable limitar las actividades que aumentan la temperatura del cuerpo, y realizar ejercicio bajo supervisión en un ambiente fresco y ventilado.

Tomar duchas en los climas cálidos ayuda a controlar el problema”, sugiere el experto. Para mantener la temperatura corporal se recomienda aplicarse duchas frías, utilizar humidificadores en espacios cerrados, usar ropa suelta, aplicar paños húmedos en la piel y evitar el esfuerzo.

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