Especial

¿Qué pasa cuando los niños comen muchos dulces?

Cada vez más frecuente diagnosticar a niños con enfermedades gastrointestinales
Rocío Mundo | El Universal
31 Octubre, 2017 | 17:32 hrs.

En Halloween el consumo de dulces en niños aumenta; sin embargo, su consumo en exceso puede ocasionar consecuencias a la salud. Lo ideal, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es que la ingesta de azúcar en menores no debe sobrepasar los 37 gramos.

De acuerdo con Moisés Ramírez López, pediatra del Hospital Ángeles de Chihuahua, consumir dulces en exceso podría desencadenar problemas de alergia a los colorantes, sobre todo, al color rojo y amarillo; aparición de caries bucal, una de las principales causas de esta enfermedad en niños cada vez más pequeños; e incremento de peso debido a las calorías contenidas.

Señala que incluso es cada vez más frecuente diagnosticar a niños con enfermedades gastrointestinales, puesto a la gran cantidad de irritantes que poseen algunas golosinas.

En niños diabéticos, explica, puede detonar un aumento en los niveles de azúcar, provocando una descompensación de glucosa. Aclara, sin embargo, que a diferencia de lo que suele creerse, el consumo de dulces en exceso por sí solos no ocasiona cuadros de diabetes.

Al tener una gran cantidad de calorías, los dulces pueden producir un exceso de energía en los niños. “Cuando los niños consumen dulces o bebidas azucaradas a los papás les cuesta más trabajo mandarlos a dormir”, por lo que recomienda ingerir golosinas preferentemente por la mañana o la tarde. Aunque, señala, no existe un consenso establecido para ello.

“Por la tarde sería más adecuado. Mientras que por la noche, sería lo menos recomendable porque probablemente se tendrá el pico más alto de glucosa”, asegura.

El consumo en exceso de estos productos por un periodo prolongado puede llegar a desencadenar una especie de adicción a los dulces.

En este sentido, Ramírez López recomienda disminuir gradualmente la dosis de golosinas hasta lograr mantener un control, ya que si se suspende de manera abrupta se puede generar un síndrome de supresión al azúcar.

“Se puede volver el mismo problema que cualquier tipo de adicción, por lo que si el consumo se suspende de manera abrupta el niño va a buscar instintivamente más azúcar”, dice el especialista.

Los dulces son parte de la infancia, aunque, lo recomendable es consumir sólo dos por día, a partir de los tres años ya que de lo contrario se corre el riesgo de broncoaspirarlos.

“Se vale consumir dulce, pero no en exceso”.

 

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