En el mercado existen alimentos biológicamente adictivos (Foto: Especial)

¿Qué es el terrorismo alimentario?

Si la naturaleza lo hizo, cómelo. Si fue hecho por el hombre, déjalo de lado, señala el Dr. Hyman
Redacción | GDA
06 Junio, 2018 | 15:00 hrs.

El Dr. Hyman, director del Cleveland Center for Functional Medicine habló sobre ¿qué es el terrorismo alimentario? explicando que es el sistemático asalto a nuestra salud, nuestra química cerebral, nuestras cocinas, nuestros hogares y billeteras, por parte de la industria.

El doctor ganó fama internacional luego de denunciar, hace un par de años en el popular programa de televisión de Oprah Winfrey, que el azúcar podía generar tanta o más adicción que la cocaína. Hoy, dice estar en una nueva cruzada: quiere iniciar, con su nuevo libro, un movimiento que busca demostrarle a la industria -en sus palabras- "quién es el jefe". 

Los 160 millones de estadounidenses obesos, acusa, no son "simples glotones flojos", y la epidemia global de enfermedades crónicas "no es un accidente": estos problemas surgen, asegura, de una industria que produce alimentos baratos y de alto potencial adictivo, debido al exceso de azúcar y sal. Una situación que se gesta con la complicidad de los gobiernos de turno, los que muchas veces incluso dan subvenciones y rebajas de impuestos a las empresas de alimentación, con la excusa de hacer que la comida sea más accesible. 

Según la información que ha recopilado el doctor, hay más de 600 mil productos "biológicamente adictivos" en el mercado; alimentos altos en azúcares y grasas que alteran nuestro organismo y potencian el surgimiento de muchos problemas de salud, principalmente diabetes, riesgo cardiovascular, obesidad. Y mientras el 80 por ciento de la oferta de cualquier almacén está compuesto por productos altos en azúcar, los alimentos procesados conforman el 60 por ciento de la ingesta calórica de un estadounidense promedio

Esta tendencia, acusa, se expande peligrosamente por todo el planeta.
-La industria alimentaria pretende ser parte de la solución, cuando en realidad nos está haciendo más gordos y más enfermos -acusa. 

Menos no siempre es más
Algo que le molesta mucho al doctor Hyman es que, cuando las personas deciden hacer algo para contrarrestar la oferta alimentaria poco saludable y preocuparse por mantener un peso adecuado, suelen caer en lo que describe como "la gran falacia de estos tiempos": la idea errada, pero ampliamente difundida, de que para estar bien hay que comer menos calorías y hacer más ejercicio. 

-Esto suena lógico, pero está científicamente equivocado: implica que una dieta de 1800 calorías obtenidas únicamente de bebidas gaseosas es equivalente a sacar las mismas calorías de brócoli y almendras. Hasta un niño de 5 años entiende que esto simplemente no tiene sentido, y sin embargo es la base de prácticamente todas los programas para perder peso. Las calorías son todas iguales cuando las quemas, pero no cuando las comes. Lo que de verdad importa es la composición de lo que se come, la información que la comida entrega al cuerpo, y no la cantidad ingerida. La salud y la mantención de un peso corporal adecuado dependen mucho más de qué se come que de cuánto- acusa. 

Pero poner el acento en la "calidad" de la comida también genera nuevas -y no pocas- interrogantes. 
-Un día se dice que el aceite de coco es excelente, luego que es malo. Los huevos son malos, y después son buenos. Un estudio dice que la dieta vegana prolonga la vida, y luego aparece otro que dice que los cereales y los granos (fundamentales en ese tipo de dieta) se asocian con riesgos cardiovasculares. ¿Cómo no va a estar la gente confundida con respecto a la alimentación? No sabemos a quién recurrir para saber la verdad. Y no ayuda en nada que cada "experto" posible, desde los coach de wellness y blogueros hasta los nutricionistas y los médicos, tenga una opinión. 
La gran cantidad de información contradictoria disponible sobre alimentación fue otra de las razones que motivaron al Dr. Hyman a escribir este libro. En él relata su propio camino hacia una dieta sana. Además, intenta despejar el confuso panorama ya descrito. 

-Las opciones dietéticas hoy son interminables: puedes hacerte vegano, ketogénico, paleo, flexitariano, mediterráneo, alto en grasas, crudívoro, y así, sumar y seguir. Navegar a través de estos planes de alimentación y tratar de encontrar el mejor camino a seguir puede ser abrumador -acusa. 

La clave, dice, está en escuchar el propio cuerpo: nadie como él sabe qué le hace bien y qué no. También ayuda entender bien cómo la comida afecta nuestra biología, algo que él ha estudiado por más de 40 años (hace 20, precisa, trabaja "utilizando la comida como medicina"). Y aplicar un poco de sentido común.

La dieta Pegan
Lo único claro, dice el doctor Hyman, es que toda dieta realmente saludable se basa en el mismo fundamento: rescatar la comida real. Enfocarse en alimentos de verdad, de esos que no suben los niveles de azúcar en la sangre, es fundamental para cuidar el organismo. Esto significa, básicamente, comer muchas frutas y verduras, proteínas y grasas saludables y "nada de porquerías" (no crap, como dice él). 

-Esta es mi regla: si la naturaleza lo hizo, cómelo. Si fue hecho por el hombre, déjalo de lado. Antes de meterse cualquier cosa a la boca hay que preguntarse: ¿es esto comida? ¿O es una sustancia parecida a la comida? 
El doctor le puso un nombre a su propuesta: alimentación pegan. Según cuenta, hace algunos años se involucró en una discusión con dos colegas médicos; uno era vegano, el otro seguía la dieta paleolítica, que privilegia las proteínas de origen animal, sin evitar las grasas asociadas. 

-Cuando me tocó hablar a mí, admití que lo que yo hacía, esencialmente, era combinar lo que me gustaba de esas dos propuestas para crear una dieta que me funcionaba a mí. Nos reímos comentando que entonces mi dieta debiera llamarse pegan, nombre que mezcla vegan con palio -dice sobre el origen del nombre de su propuesta. 

Pero, ¿de qué se trata, en concreto, además de evitar los aditivos químicos disponibles, que suman más de tres mil?
Quizás lo que más llama la atención es su defensa de la carne -en especial si es orgánica y sustentable-, alimento que le parece vital porque provee proteínas y aminoácidos que son difíciles de obtener de otras fuentes. A medida que envejecemos, asegura, su aporte se va haciendo más importante debido a la pérdida de masa muscular. 

-Alcanzar el requerimiento proteico diario (60 a 90 gramos para un adulto) con otro tipo de alimentos requiere de una enorme planificación y esfuerzo, más del que la mayoría de la gente es capaz de abordar -opina. 

En su libro cuestiona muchos estudios en contra del consumo de carne, porque -explica- mucha de la gente que no la incluye en su dieta es por lo general más consciente de su salud, come más frutas y verduras y tiene mejores hábitos, mientras que las personas que habitualmente tienen bistecs y asados en sus platos suelen fumar más, tienen una dieta altamente calórica y no hacen actividad física. 

La carne, asegura, ha estado presente en nuestra dieta desde los inicios de la humanidad y por eso el cuerpo la agradece. No así los granos, que invita a reducir al mínimo. En pequeñas cantidades, dice, los cereales integrales, no refinados, "están ok si no eres una persona diabética u obesa". 

Con la siempre polémica leche, es más ponderado. Asegura que quienes tienen intolerancia a la lactosa no debieran tomarla; el resto, solo reducir la cantidad, aumentar el consumo de otras fuentes de calcio y evitar los lácteos procesados, ricos en preservantes y aditivos. 

Según el doctor Hyman, hay más de 600 mil productos "biológica-mente adictivos" en el mercado.
"Los huevos son malos, y después son buenos (...) ¿Cómo no va a estar la gente confundida?" acusa el dr. Hyman.

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