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¿Qué causa que tu hijo tenga obesidad?

Los hábitos alimenticios durante los primeros cinco años de vida representan un papel importante en la aparición de esta enfermedad
Rocío Mundo | El Universal
22 Diciembre, 2017 | 12:00 hrs.

Considerada como uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI, la obesidad infantil afecta a más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo, informó en 2016 la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En México esta situación se disparó en los últimos años, lo que hizo que el país pasara del lugar 34 al 17 en un ranking de 195 naciones entre 1980 y 2015, de acuerdo con datos de un estudio realizado por la Universidad de Washington.

Daniel Pahua Díaz, profesor del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, señala que el sedentarismo, ocasionado por el abuso de los avances tecnológicos, y las cargas emocionales que el niño recibe desde temprana edad son algunos de los factores que alientan el desarrollo de la obesidad.

“No es lo mismo una familia que tiene una dinámica buena a una familia disfuncional. Esto tiene repercusiones emocionales que se pueden traducir en alteraciones de la conducta alimentaria”, comenta el profesor.

Los hábitos alimenticios durante los primeros cinco años de vida representan un papel importante en la aparición de esta enfermedad, pues es durante este periodo cuando se empieza a determinar cómo será la constitución corporal de una persona adulta.

“El niño nace con un peso normal, pero con el tipo de alimentación que se le da puede gestarse a una futura persona obesa”, afirma el también médico bariatra. Por lo que exhorta mantener una alimentación exclusiva de leche materna hasta los seis meses.

La obesidad infantil repercute en la calidad de vida de un niño, al limitar su condición física, ocasionarle problemas de desarrollo y padecimientos, como diabetes, que no precisamente se manifestaran en la infancia. Además de trastornos psicológicos, como baja autoestima, que por sí solos ya desencadena este padecimiento.

Pahua Díaz alerta de un incremento en enfermedades cardiovasculares, que aunque pudieran estar relacionadas con malformaciones congénitas, se agravan por la constitución corporal de la persona.

Ante este panorama, el académico pide hacer hincapié en modificar el estilo de vida y no esperar a que la enfermedad ataque, pues la obesidad puede acompañarse de problemas de salud que a la larga podrán disminuir la esperanza de vida.

“El sistema de salud tiene que ver por esos niños obesos que van a convertirse en adultos enfermos. Al país le va a costar porque tendrá gente económicamente activa con alguna limitación”. Es por esto, señala, que deben implementarse campañas de promoción y prevención de forma conjunta, puesto que el éxito o fracaso de éstas dependerá de qué tan integrada esté con los demás niveles.

Asegura que se requieren programas en los que los resultados no se obtendrán de manera inmediata, sino en 10 años cuando estos niños sean adolescentes.

“Si empezamos a hacer unos pequeños cambios en su educación se va a reflejar cuando sean adultos y tengan que educar a futuras generaciones”, concluye.

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