Especial

¿Por qué no deberías reducir al mínimo las calorías?

Dejar de consumir calorías drásticamente podría tener afectaciones a la salud
Janina Marcano Fermín | El Mercurio
26 Febrero, 2018 | 11:00 hrs.

Un nuevo estudio arrojó que hacer una dieta estricta de forma repentina provoca que el corazón reduzca su capacidad para bombear sangre.

Jennifer Rayner, autora principal, indicó que estos regímenes se caracterizan por el reemplazo de una o varias comidas por batidos de proteína, sopa o fruta, con lo que tienen un contenido calórico muy bajo, de entre 600 y 800 calorías al día.

Su estudio incluyó a 21 personas obesas, quienes se sometieron a una dieta de este tipo durante dos meses y de forma repentina.

Después de una semana, la grasa corporal total, visceral y hepática disminuyeron significativamente. Sin embargo, el contenido de grasa en el corazón aumentó en un 44%. Esto se asoció con un deterioro en la función cardíaca, es decir, en la capacidad del músculo cardíaco para bombear sangre.

"La caída repentina de calorías hace que la grasa sea liberada desde diferentes partes del cuerpo hacia la sangre y sea absorbida por el músculo cardíaco, el cual debe elegir entre grasa o azúcar como combustible, pero al verse abrumado por la grasa empeora su función", explica la investigadora.

Estas dietas podrían agravar las condiciones de las personas que tienen problemas cardíacos preexistentes, agrega.

"Estos pacientes podrían experimentar más síntomas en etapas tempranas de la dieta, por lo que el proceso debería ser supervisado", añade. Insuficiencia cardíaca, dificultad para respirar o arritmias serían algunas de las consecuencias.

Eso sí, los científicos también encontraron que las funciones del corazón de los pacientes mejoraban luego de ocho semanas de dieta.

Para Fernando Pineda, cardiólogo de la Clínica Las Condes, esto reafirma el hecho de que la reducción de calorías puede ser beneficiosa siempre que sea progresiva. "Si vemos que lo peligroso está en la disminución brusca, las personas deben asistir a un especialista que adapte su organismo de a poco a esta alimentación".

Aunque el estudio se centra en pacientes obesos, las personas que no presentan esta condición tampoco deben iniciar este tipo de dietas sin consultar a un especialista, explica Ana Villarroel, nutrióloga de la Clínica Santa María.

"El riesgo debe ser individualizado. Una persona que no tenga un problema de peso no tiene necesidad de someterse a estos planes alimenticios. Probablemente, su tolerancia sería peor porque tiene menos reservas de donde obtener la energía y se descompensarían mucho más", puntualizó.

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