Cada año alrededor de 11 mil chilenos son hospitalizados a causa del daño generado por el uso continuo de fármacos. (Foto: Especial)

Más de 100 personas mueren cada año por uso excesivo de fármacos en Chile

El uso excesivo de fármacos tiene efectos dañinos para la salud, sobre todo cuando se hace sin supervisión médica
Redacción | El Mercurio
13 Junio, 2019 | 17:00 hrs.

El caso de Carmen no es una excepción. Si bien en Chile el acceso a fármacos es cada vez más amplio, lo que ha permitido enfrentar enfermedades y aumentar la esperanza de vida de la población, su uso excesivo también tiene efectos dañinos para la salud, sobre todo cuando se hace sin supervisión médica.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Valparaíso, que utilizó datos del Ministerio de Salud, cada año alrededor de 11 mil chilenos son hospitalizados a causa del daño generado por el uso continuo de fármacos, ya sea por automedicación o por la extensa duración de tratamientos prescritos por médicos. Sólo durante 2017, 115 personas fallecieron debido a esto.

Según Juan Collao, académico de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso y uno de los autores del estudio, "el sistema de salud invierte en construir hospitales, contratar médicos, pero dentro del proceso de atención, una vez que se le entrega los medicamentos a la persona, está absolutamente sola para llevar el tratamiento con éxito, sin tener ningún tipo de preparación, y los pacientes no tienen a quién acudir cuando tienen una duda".

Los expertos recalcan que esto no significa que la gente deba dejar de tomar los fármacos indicados por su médico, sino que su consumo debe ser monitoreado para prever cualquier complicación y evitar la automedicación.

Lactantes, preescolares, adolescentes y ancianos aparecen como las principales víctimas del uso indiscriminado de fármacos. La mayoría de los casos corresponden a envenenamientos por medicamentos (28% del total), la dependencia de múltiples fármacos por enfermedades crónicas (9,63%) y el envenenamiento por benzodiazepinas (5,97%).

Este último fármaco es un ansiolítico altamente consumido en Chile: al año se venden cerca de 4 millones de cajas.

Un fenómeno al alza. La subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, dice que "es importante que las personas sepan que los medicamentos no sólo tienen un efecto positivo, sino que todos también tienen algún efecto adverso, por lo que deben ser consumidos con mucha prudencia".

Lo que preocupa a expertos es que el fenómeno viene en aumento durante los últimos años. Mientras en 2010 los días de hospitalización en el sistema público por esta causa eran 64.807, en siete años esa cifra llegó a 89.581, es decir, 38% más.

La vocera de la Alianza Chilena de Agrupaciones de Pacientes, Cecilia Rodríguez, asegura que muchos problemas se producen por la falta de información que tienen los pacientes a la hora de salir de la consulta.

"Nosotros hemos visto casos de personas a quienes en la atención primaria y después en un hospital les recetaron el mismo medicamento con nombres comerciales distintos, y pasan meses tomando los dos y se dan cuenta cuando ya se ha generado algún tipo de daño", comenta.

Por su parte, Enrique Paris, decano de la Facultad de Ciencias de la U. Mayor, añade que hoy a un adulto mayor crónico "lo ve un día el cardiólogo, luego el diabetólogo, después el traumatólogo, entonces cada especialista le da un medicamento diferente y el paciente a veces no sabe que está corriendo peligro tomando fármacos no compatibles".

Agrega que "hay que volver al médico de cabecera y que un sólo profesional les ordene el tema de los fármacos".

El daño en potencia

Ácido acetilsalicílico. Comúnmente adquirido como aspirina, tiene múltiples propiedades, como reducir el riesgo de tener un ataque cardíaco y un accidente cerebrovascular, pero también tiene un efecto anticoagulante que puede ser peligroso para algunas personas.

Además, está descrito que un paciente con influenza no debiera tomarlo, pues puede generarse un síndrome caracterizado por el desarrollo de insuficiencia hepática grave que incluso podría ser mortal.

Paracetamol. El fármaco tiene propiedades analgésicas y antifebriles, y suele ser utilizado para tratar resfríos y dolores leves. En Chile, se vende en más de 100 presentaciones diferentes y es altamente consumido.

En altas dosis produce daño al hígado, pudiendo generar incluso hepatitis grave si su uso se extiende de manera constante, según expertos.

Antiinflamatorios. Los antiinflamatorios no esteroidales como el ibuprofeno, el naproxeno, el ketoprofeno y el ketorolaco son de los fármacos más consumidos en el país, muchas veces sin prescripción médica, pese a que son nefrotóxicos.

Esto quiere decir que pueden generar diversos problemas al riñón y hasta hemorragia digestiva, sobre todo en personas que ya sufran algún problema del sistema gastrointestinal.

Carmen, 82 años, ingiere cuatro medicamentos distintos cada día. Para mantener el orden y no olvidarlos, tiene las píldoras en un pastillero que guarda junto a su cama. Aunque no recuerda bien para qué sirve o cómo se llama cada una, asegura que "nunca olvido tomarlas".

Pese a su constancia, hace dos meses tuvo que acudir de urgencia al hospital. En el recinto le diagnosticaron una hemorragia digestiva, una patología que no tiene que ver con ninguna de las enfermedades que mantiene controladas con sus tratamientos.

Por el contrario, según le explicó el médico, la hemorragia se produjo justamente por el uso prolongado de los fármacos prescritos y el consumo frecuente de ibuprofeno que ingería por iniciativa propia para paliar dolores musculares.

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