Especial

Los súper lentes que se ajustan a la graduación de todos

La lente brindará una imagen nítida y clara, similar a la de una ojo sano humano
Redacción | El Universal
15 Diciembre, 2017 | 09:00 hrs.

El avance científico y tecnológico de los últimos años alcanzó a la industria oftalmológica. Deep Optics, compañía emergente israelí, se encuentra desarrollando los primeros anteojos de enfoque automático. Estas gafas omnifocales ajustarán la distancia focal en función del lugar al que dirija la mirada el usuario.

“Los anteojos están equipados con nuestros sensores tecnológicos de última generación que detectan la distancia de visualización y controlan la lente para que ajuste su potencia óptica de forma automática y sin esfuerzo”, señala la compañía.

La técnica se aplica en algunas cámaras de teléfonos móviles, pero aún no se ha logrado adaptar a lentes mayores. Por ahora, Deep Optics ha construido una lente operativa de 20 por 20 milímetros y un sistema de detección a distancias; sin embargo, una vez integrados en los anteojos, ambos componentes permitirán cambiar casi al instante la graduación del usuario.

“Nuestra lente patentada de cristal líquido es lo suficientemente grande como para cubrir todo el campo de visión de los anteojos y tiene la capacidad de cambiar electrónicamente su potencia focal”, asegura.

Esto permitirá una visión clara tanto de los objetos cercanos como de los lejanos sin comprometer el campo de visión, pues esta lente brindará una imagen nítida y clara, similar a la de una ojo sano.

Además de que las gafas se centrarán automáticamente en la distancia de interés del espectador, el campo de visión no tendrá áreas ciegas, no distorsionará la imagen y se adecuará a casi cualquier enfermedad visual.

La empresa planea tener el primer prototipo en tamaño real para dentro de dos años. Yariv Haddad, director general, espera que esta técnica sea aplicada a dispositivos de realidad aumentada y de realidad virtual.

¿Cómo funciona?

Al dirigir la vista hacia un objeto, los sensores infrarrojos, instalados en la montura, miden la distancia entre las pupilas. Envían esa información a una unidad de procesamiento, que determina la distancia al objeto.

A partir del cálculo de la distancia, una batería recargable envía una corriente eléctrica a través de las lentes. Estas constan de tres capas. Una central de cristal líquido, de un micrómetro de grosor, y dos exteriores de vidrio recubierto con óxido de estaño e indio.

Cuando el voltaje de la capa de cristal líquido cambia, la orientación y la distribución de los cristales se modifica, lo que permite alterar la trayectoria de la luz a través de las lentes. Este ajuste tarda entre 100 y 300 milisegundos en producirse, similar al tiempo que necesita el ojo humano para enfocar.

 

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