La demencia es más frecuente en personas mayores de 60 años. (Foto: Especial)

La demencia puede retrasarse hasta 10 años si se detecta un trastorno previo

Este padecimiento puede presentarse a cualquier edad por diversas enfermedades y lesiones cerebrales
Redacción | El Universal
18 Junio, 2019 | 16:05 hrs.

La demencia es un síndrome que se presenta en el 10% de los adultos mayores debido al deterioro de la función cognitiva, pero que puede retrasarse hasta 10 años si se detecta a tiempo un trastorno previo.

Así lo señaló en un comunicado el jefe de servicio de la Unidad de Psicogeriatría del Hospital Psiquiátrico “Fray Bernardino Álvarez”, Andrés Gerardo Roche Bergua.

El especialista enfatizó que su aparición puede retrasarse si se detecta a tiempo el trastorno neurocognitivo menor, que es el proceso intermedio entre el daño cognitivo esperado con el envejecimiento normal y el deterioro grave de la demencia.

Señaló que este padecimiento puede presentarse a cualquier edad por diversas enfermedades y lesiones cerebrales, como Alzheimer; sin embargo, es más frecuente en personas mayores de 60 años.

Aclaró que pese a ello el síndrome no constituye una consecuencia normal del envejecimiento, pero sí un factor de riesgo. Por ejemplo, a los 60 años hay 5% de riesgo de padecer un cuadro demencial y a los 90 años se multiplica de forma exponencial a 45%.

El jefe de servicio de la Unidad de psicogeriatría explicó que los signos y síntomas del trastorno de la demencia se clasifican en tres etapas.

En la etapa temprana, el inicio es paulatino y es posible que pase desapercibida, se presenta tendencia al olvido, pérdida de la noción del tiempo y desubicación espacial incluso en lugares conocidos.

En la etapa intermedia los síntomas son más evidentes pues se olvidan acontecimientos recientes, nombres de personas, desubicación en el hogar y dificultad para comunicarse. El individuo necesita ayuda con el aseo y cuidado personal, además de presentar cambios en el comportamiento.

En la etapa tardía se manifiesta dependencia e inactividad, existe dificultad para reconocer amigos y familiares, desubicación en tiempo y espacio, ayuda para el cuidado personal, dificultad para caminar y, en algunos casos, alteraciones en el comportamiento.

Finalmente, comentó que la expectativa en el sector salud no es que los ancianos vayan a un asilo u hospital psiquiátrico, sino que exista un modelo de atención con programas psicoeducativos en los que el paciente evite con terapias las complicaciones derivadas del trastorno.


 

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