Se considera hipo crónico cuando dura más de dos meses. (Foto: Especial)

Hipo crónico: el que no se va

El hipo es causado por una contracción del diafragma que provoca un cierre brusco de la glotis
Redacción | El Universal
14 Noviembre, 2018 | 09:00 hrs.

El hipo, esa molesta contracción del diafragma que provoca un cierre brusco de la glotis y que nos hace emitir estridentes sonidos y que nadie desea padecer por lo incómodo que puede llegar a ser.

Se trata de un un trastorno que todo ser humano puede tener en algún momento de su  vida y que, en casos normales, suele desaparecer sólo o con el uso de algunas técnicas de respiración; sin embargo, en algunas situaciones, el hipo no se va.

Quizá no lo sabías pero existen diferentes tipos de hipo entre los cuales se encuentra el agudo, también conocido como hipo transitorio (aquel que dura menos de 48 horas), el persistente (que dura más de 48 horas y hasta un mes)  y el intratable o crónico (cuando sigue ahí dos meses después).

Las principal causa del hipo crónico está asociada a la presencia de Reflujo Gastroesofágico (RGE) pues más del 50 por ciento de los casos son causados por este problema, de acuerdo con información de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.

Otras posibles causas son traumatismos craneales, accidentes cerebrovasculares, encefalitis, alcohol, neoplasias o adenopatías torácicas.

Este padecimiento también puede tener un origen psicológico pues se ha visto que surge en personas que sufren fuertes episodios de estrés y ansiedad aunque este diagnóstico sólo puede suponerse después de haber descartado todas las causas físicas.

La eficacia de los tratamientos es variable. En todos los casos se inicia con tratamiento farmacológico, principalmente el indicado para el tratamiento de RGE por medio de IBP´s (inhibidor de bomba de protones) como el omeprazol.

Cuando los medicamentos no dan resultado se procede a realizar algún procedimiento quirúrgico, los cuales también suelen estar enfocados en combatir el RGE o en corregir el espasmo en el diafragma que produce el hipo.

Sin embargo, estos procedimientos pueden ser peligrosos y no siempre resultan efectivos.

En muchas ocasiones el hipo crónico puede provocar un deterioro en la calidad de vida de la persona y que le impide realizar sus actividades cotidianas así como producir otros problemas como insomnio, malnutrición, ansiedad, estrés, depresión o dificultad para que cierren heridas quirúrgicas.

 

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