Se esperan más resultados antes de usarlo en humanos. (Foto: Especial)

“Grady”, la clave para que niños con cáncer puedan preservar su fertilidad

El estudio da esperanza a que aquellos niños con cáncer puedan preservar su fertilidad
Redacción | El Universal
27 Marzo, 2019 | 15:00 hrs.

Gracias al estudio un mono bebé pudo nacer de un embrión gracias al uso de muestras obtenidas de los testículos de su padre antes de que éste alcanzara su madurez sexual. Dando esperanza para que se pueda lograr que niños varones con cáncer ya no sean infértiles.

En el informe se evaluó a cinco macacos Rhesus machos, quienes todavía no habían llegado a la pubertad, por lo que sus testículos aún no producían semen. Los científicos extrajeron un testículo de cada animal, lo cortaron en secciones pequeñas y los colocaron en hielo para preservarlos.

Estos pedazos fueron descongelados e implantados debajo de la piel de los monos una vez que estos ya habían sido operados para volverlos infértiles. Una vez llegada la pubertad el tejido testicular maduró y creció. Se dieron cuenta de que también producían esperma.

Con lo cual se logró fertilizar un ovocito que se convirtió en lo que ahora es Grady, la primer primate nacida de esta manera.

“Luego de lograr con éxito el nacimiento de una bebé sana, creemos que esta tecnología está lista para su uso clínico en humanos”, afirmó Kyle Orwig, investigador de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

En algunos niños con cáncer, los médicos ya congelaron su tejido testicular, esperando que la ciencia logre avanzar lo suficiente para que se pueda garantizar su fertilidad en el futuro como en el caso de los macacos.

Se tuvo éxito en ocho de cada 10 muestras de tejido testicular produciendo esperma. Se fertilizaron 138 ovocitos con esperma producido, de estos cuatro de cada 10 llegaron a una etapa embrionaria. 11 de estos fueron insertados en hembras de macaco Rhesus, dando un embarazo y una bebé saludable.

Tengo esperanza de que los niños cuyo tejido ha sido congelado podrán usarlo durante sus vidas”, expresó Susan Taymans, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos. “Pero es importante recordar que antes de usar la técnica en humanos se requieren otros estudios para demostrar que funciona de la misma manera y es segura”.

Este escrito da esperanza, pues se cree que se podría usar en humanos, sin embargo, algunos prefieren ver más evidencia de que de verdad funciona antes de utilizar ésta técnica.
El estudio se llevó a cabo por científicos de la Universidad de Pittsburgh y del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano en Estados Unidos.

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