Los trastornos congénitos graves más frecuentes son las malformaciones cardíacas, los defectos del tubo neural y el síndrome de Down según datos de la OMS. (Foto: Especial)

Gastrostomía en recién nacidos, la otra realidad de la lactancia materna

Las causas por las que los bebés son alimentados de ésta manera varían, alguna de estas son anomalías congénitas presentes al nacer
Redacción | El Universal
05 Agosto, 2019 | 11:06 hrs.

Algunos recién nacidos presentan problemas de salud, por lo que se les dificulta alimentarse adecuadamente por la boca, en estos casos se introduce por el abdomen una sonda de gastrostomía (también llamada sonda G), es un tubo que suministra alimento directamente al estómago. 

La gastrostomía es un procedimiento común que se lleva a cabo en apenas unos 30 a 45 minutos. Tras uno o dos días en el hospital, los niños que se han sometido a una gastrostomía pueden regresar a sus actividades normales con bastante rapidez una vez se les cura la herida, según datos del portal Rady Children's del Hospital de San Diego. 

Los problemas de salud que suelen presentarse en los recién nacidos y por lo cual es necesaria una sonda de gastrostomía son: 

  • Anomalías congénitas presentes al nacer: relacionadas con la boca, el esófago, estómago o intestinos.

  • Problemas para succionar o tragar: a menudo relacionados con la prematuridad, lesiones cerebrales, retrasos del desarrollo o ciertos problemas neuromusculares, como una parálisis cerebral grave.

  • Desnutrición o retraso del desarrollo: es un diagnóstico general relacionado con la incapacidad de un niño de aumentar de peso y desarrollarse adecuadamente.

  • Dificultades importantes para tomar medicamentos.

Este tipo de problemas se dan por diferentes factores, algunos genéticos, ambientales (exposición materna a determinados plaguicidas y otros productos químicos, así como a ciertos medicamentos, al alcohol, el tabaco, los medicamentos psicoactivos y la radiación durante el embarazo), infecciones maternas, el estado nutricional de la madre, entre otros. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece algunas medidas de prevención que reducen la frecuencia de algunas anomalías congénitas, las cuales son: 

  • Mejorar la dieta de las mujeres en edad fecunda, garantizando un aporte suficiente de vitaminas y minerales en la alimentación, en especial de ácido fólico, mediante el suministro diario de complementos por vía oral o el enriquecimiento de alimentos básicos como las harinas de maíz o de trigo.

  • Asegurar que las mujeres eliminan o restringen el consumo de sustancias nocivas, particularmente el alcohol.

  • Controlar la diabetes preconcepcional y gestacional, a través de asesoramiento, control del peso, dieta y administración de la insulina cuando sea necesario.

  • Evitar la exposición ambiental a sustancias peligrosas, como los metales pesados y los plaguicidas, durante el embarazo.

  • Garantizar que durante el embarazo la exposición a los medicamentos y a radiaciones por razones médicas (por ejemplo, para el diagnóstico por la imagen) esté justificada, basándose en un análisis cuidadoso de las ventajas y los riesgos para la salud.

  • Mejorar la cobertura vacunal, en especial contra el virus de la rubéola, en las niñas y las mujeres. La rubéola es prevenible mediante vacunación en la infancia. La vacuna antirrubeólica también puede administrarse al menos 1 mes antes del embarazo a las mujeres no vacunadas que no hayan sufrido esta enfermedad en su infancia.

  • Aumentar y fortalecer la formación del personal sanitario y de otros interesados en el fomento de la prevención de las anomalías congénitas.

Así mismo es importante saber que antes de introducir una sonda G puede ser necesario realizar diversas pruebas y que existen tres métodos para insertarla. 

Los métodos son: gastrostomía endoscópica percutánea: (a través de la piel) (GEP), técnica laparoscópica (se realiza haciendo muchas pequeñas incisiones en el abdomen e insertando un diminuto telescopio que permite al cirujano ver el estómago y los órganos circundantes) y el procedimiento quirúrgico abierto (normalmente se reserva para los casos en los que la anatomía del niño no permite una GEP). 

Dependiendo el diagnóstico los niños que se alimentan por la sonda G deben ir con el médico después del procedimiento.  

 

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