Para lograr las metas, Felipe González afirmó que se necesita una mayor precisión en los diagnósticos. (Foto: Especial)

Establece ONUSIDA nueva meta contra el VIH para 2030

ONUSIDA estableció para 2030 la eliminación de la epidemia del VIH a través de la meta 95-95-95, dijo el especialista
Rocío Mundo | El Universal
26 Julio, 2019 | 09:42 hrs.

Pese a los esfuerzos realizados en torno a la lucha contra el VIH, la brecha entre detección, acceso a tratamiento y monitoreo de carga viral indetectable sigue siendo muy grande.

Así lo aseguró en entrevista el director médico global de Abbott para diagnósticos rápidos y enfermedades infecciosas, Luis Manuel Felipe González.

Acabamos de ver los resultados parciales de ONUSIDA en los que existe una brecha muy grande en los tres pilares … específicamente en la detectabilidad de los pacientes”.

Las metas establecidas por el programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) para 2020, perseguían una reducción en el número de infecciones por esta enfermedad.

Éstas consistían en que el 90% de las personas con VIH debían conocer su estado serológico, 90% debían recibir antirretrovirales como parte de su tratamiento, mientras que 90% debía tener su carga viral indetectable.

Dichas metas, denominadas 90-90-90, son las que permiten medir el avance de los países para llegar a un control de la epidemia a nivel mundial para el próximo año, al cual la mayoría de los países no podrá llegar.

Ante esta situación, el organismo estableció para 2030 y “como una forma de hacer mayor fuerza a nivel mundial” la eliminación de la epidemia del VIH a través de la meta 95-95-95, dijo el especialista.

¿Cómo lograr esta meta?

Para lograr dicho objetivo, Felipe González afirmó que se necesita una mayor precisión en los diagnósticos y enfocarlos en las poblaciones vulnerables que mantienen activa la epidemia.

“Antiguamente se hacían campañas de testaje en muchas partes de la población; sin embargo, ahora deben concentrarse en las poblaciones vulnerables”, quienes están más expuestas al virus.

Para ello, se han creado pruebas rápidas de diagnóstico, como Alerocombo, las cuales pueden detectar proteínas p24 del virus. Los niveles en sangre de esta proteína están característicamente elevados al inicio de la infección, donde es más transmisible este virus.

“(Esta herramienta) tiene un nivel mayor de sensibilidad porque está adicionando la posibilidad de detectar a esos pacientes en fase aguda”.

A estas se suman las pruebas que ayudan a determinar qué tan enfermo está un paciente una vez que ha sido diagnosticado. Esto debido a que mide los linfocitos sanguíneos (CD4) que el virus es capaz de infectar.

“La OMS (Organización Mundial de la Salud) tiene una guía que recomienda la prueba de CD4 en formato rápido para determinar si un paciente está altamente enfermo”. Dicha prueba, según el médico, puede contribuir a la meta de acceso a antirretrovirales.

Mientras tanto para la meta de monitoreo de carga viral se han desarrollado diversas tecnologías, entre las que destaca la m-Pime. Ésta tiene la capacidad de brindar resultados luego de 60 o 65 minutos de realizar la prueba

Además, tiene una sensibilidad y especificidad de al menos 95%.

“Con esto se busca disminuir la brecha existente en los diagnósticos de VIH. En África se ha evitado la muerte de 93% de pacientes con VIH”. En este continente ha sido probado con ensayos clínicos.

En América Latina se está en proceso de empezar a utilizarlas; sin embargo, deben de pasar pruebas de aprobación sanitaria.

“Tenemos que tratar de llegar a esas poblaciones que mantienen viva la epidemia, tenemos que resolver el problema de la perdida del paciente y aumentado su retención. Tenemos que hacer un esfuerzo, porque no vamos a llegar a la meta”, concluyó.

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