Especial

¿Es importante la hora a la que comemos?

El reloj interno establece ritmos para las funciones básicas del organismo, tales como la digestión
José María Costa | (GDA)
12 Enero, 2018 | 09:00 hrs.

Las personas tienen un sistema de reloj circadiano que establece a lo largo del día los tiempos para diferentes procesos fisiológicos en función de los cambios ambientales diarios.

El premio Nobel de Medicina de este año fue para una investigación relacionada con este reloj biológico, que mediante la secreción de hormonas y el metabolismo indica cuándo es momento de comer o dormir, entre otras cuestiones.

El reloj interno establece ritmos para las funciones básicas del organismo, tales como la digestión y absorción de nutrientes. Allí aparece la crononutrición, una disciplina emergente que busca determinar la relación existente entre el metabolismo humano y el reloj circadiano interno, empleando su estudio en beneficio de la salud para revertir o prevenir enfermedades.

Una dieta excesiva, desordenada o períodos de ayuno prolongados, así como comidas nocturnas fuera de horario, pueden alterar los ritmos circadianos y conducir con el paso del tiempo a desórdenes metabólicos. Además, determinados nutrientes pueden afectar el funcionamiento del reloj biológico, como una dieta alta en grasa, carbohidratos de elevado índice glucémico, exceso de sal y cafeína.

Los trabajos nocturnos que van al revés de lo que el reloj interno indica pueden afectar el metabolismo y alterar las hormonas del hambre y la saciedad, que tientan a comer más y peor. A raíz de esto se abrió un nuevo interrogante. ¿La hora a la que comemos es tan importante como lo que comemos?

La respuesta a la que llegó un equipo internacional de investigadores es que sí. El equipo esta integrado por: Frank Scheer del Brigham & Women’s Hospital y de Harvard Medical School; Carolina Escobar de la facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México y Diego Golombek del Departamento de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes.

“Dado que el cuerpo es un reloj, su procesamiento de los alimentos necesariamente es diferente a distintas horas. Es muy distinto lo que el cuerpo va a hacer con alimentos durante la noche o durante el día”, explicó Golombek.

“En particular, somos bichos diurnos, con lo cual nuestra tasa metabólica es más alta durante el día, y procesamos y metabolizamos mejor y diferente los alimentos durante el día. Si comes durante la noche, la tasa metabólica no va a ser igual, va a ser menor, el procesamiento no va a ser bueno y, en general, va a haber una tendencia al sobrepeso”, añadió Golombek.

“Lo que hemos estado viendo es que aun en personas normales el alimento en la noche, primordialmente, les genera problemas metabólicos”, explicó Carolina Escobar.

Al comer en exceso en la noche se empiezan a acumular grasa y a subir de peso, y esto se debe a que la persona normal no está preparada para quemar energía de manera nocturna, ese momento estamos preparados para ahorrar energía, para descansar, y entonces el momento en que cambia su forma de comer se genera la adiposidad y obesidad.

El comer en la noche en exceso puede propiciar una enfermedad metabólica, “lo estamos viendo en la población mundial que está aumentando muchísimo el índice de personas con síndrome metabólico, con diabetes o con obesidad”, señala Escobar.

Ante la consulta de si comer muchas veces durante el día pero poco, como recomiendan algunos nutriólogos, también es la base de la crononutrición, la profesionista mexicana explicó: “Yo diría que no, mientras la persona respete una ventana de tiempo de comida, porque es muy controvertido si comemos 5 veces, 4 veces, 3 veces, 2 veces”.

Lo que se plantea la crononutrición es comer de día, dentro de una ventana de unas 12 horas. “Es el tiempo en que esperaríamos que la persona debiera estar activa, no importa si come muchos poquitos o come tres grandes comidas, o dos muy grandes comidas, siempre y cuando se quede dentro de esa ventana de tiempo y tenga otra ventana de tiempo en la noche en la que tenga un ayuno largo y en donde no coma”, recomienda Escobar.

 

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