Especial

El síndrome que mutila bebés antes de nacer

La gravedad de los síntomas varía desde un dedo del pie o de la mano hasta la ausencia total del brazo o pierna
Redacción | El Universal
27 Febrero, 2018 | 10:00 hrs.

Al cumplir 11 semanas de gestación, Paola y su marido acudieron a su primer ecografía. El equipo médico evitó hacer comentarios al final del examen, pero los resultados no eran lo que esperaban.

Entre la angustia y la esperanza, la pareja tomó una segunda ecografía a las 13 semanas del embarazo. Paola, de 40 años, se enteró que su hijo se mutilaba mientras crecía.

“Sentía que mi hijo se estaba muriendo y cada día de embarazo era una tortura. Pero también tenía miedo de que se produjera un aborto espontáneo y me echaran la culpa. Tenía miedo hasta de que me metieran presa”, señaló a BBC Mundo.

A las 22 semanas de embarazo, su hijo nació. Los médicos lo describieron como una masita, un tumor. Le preguntaron si quería ver al niño, a lo que su marido respondió: no.

“Yo tampoco me quería quedar con esa imagen. Sabía que no tenía su carita, pero me acordé que desde la cintura estaba entero, y le pedí que me mostraran sólo las piernas. Así que lo taparon completo y me lo acercaron y le vimos sus patitas”.

Jesús, nombrado así por Paola, fue diagnosticado con Síndrome de Bridas Amnióticas, un defecto congénito que ocurre en uno de cada 15 mil embarazos, cuando las hebras del saco amniótico se enredan alrededor del bebé.

Las bridas amnióticas, explica Medline Plus, son causadas por daños a una parte de la placenta llamada amnios, los cuales producen bandas seudofibrosas que pueden atrapar partes del feto, mutilándolas.

Estas bandas, que aparecen en etapas tempranas del embarazo, reducen el flujo sanguíneo y ocasionan que en el bebé un desarrollo de manera anormal.

La gravedad de los síntomas, señala, varía desde un dedo del pie o de la mano hasta la ausencia total del brazo o pierna. Además de defectos del abdomen y pared torácica.

El tratamiento depende de qué tan peligrosa es la afección. Solamente, en los casos más severos es posible que se requiera una cirugía para reconstruir parte o toda una extremidad.

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