Los alimentos, especialmente el azúcar, no interfiere en el comportamiento de un niño. (Foto: Especial)

El azúcar no hace a los niños hiperactivos

Los dulces, especialmente el chocolate, ha sido considerados como detonantes de la hiperactividad
Redacción | El Universal
25 Diciembre, 2018 | 09:35 hrs.

Desde hace mucho tiempo los dulces han sido considerados culpables de causar hiperactividad en los niños, debido a las grandes cantidades de azúcar que contienen. Pero, ¿esto es cierto o sólo es un mito?

La hiperactividad es un trastorno biopsicosocial que aparece cuando los niños reciben diferentes estímulos de manera excesiva, dentro de los cuales no se encuentra el azúcar.

Así que, a diferencia de lo que mucha gente cree, el consumo de azúcar no afecta el comportamiento de los niños ni es causante de la hiperactividad, según han comprobado diversos estudios.

Uno de ellos es un meta-análisis que examinó los efectos del azúcar sobre el comportamiento y la cognición en niños, quienes recibieron azúcar o un placebo sin que ellos conocieran lo que habían tomado.

La principal conclusión que arrojó el estudio, el cual resumía los datos de 23 investigaciones, era que no había evidencias de que el azúcar modificara el comportamiento de los niños.

Incluso en los menores con trastorno de déficit de atención con hiperactividad, caracterizado por falta de atención e impulsividad en las personas que lo padecen, o en aquellos cuyos padres los consideraban sensibles al azúcar.

Lo mismo ocurre después de consumir fruta seca o chocolate, uno de los dulces que han sido considerados como potencialmente detonantes de la hiperactividad.

En este sentido, un estudio, publicado en la revista Behavior Change, analizó a 26 niños de preescolar quienes ingirieron chocolate o fruta seca rica en fructosa, un tipo de azúcar contenida en frutas y vegetales.

Los niños eran observados y grabados mientras escuchaban un cuento antes y después de comer el chocolate o la fruta. En tanto dos evaluadores codificaban los comportamientos en una serie de parámetros.

El comportamiento, sin embargo, se mantuvo igual en ambas ocasiones, lo que comprueba que los alimentos, especialmente el azúcar, no interfiere en la forma de ser de un niño.

 

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