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Dimpleplastia: el arte de los hoyuelos falsos

Actualmente existen cirugías que consisten en hacer unos hoyuelos pronunciados en las mejillas
25 Agosto, 2017 | 14:37 hrs.

Los hoyuelos naturales son un rasgo genético que se enfatiza cuando las personas se ríen, sin embargo, se estima que sólo el 20% de la población son portadoras de estos. Actualmente existen cirugías que consisten en hacer unos hoyuelos pronunciados en las mejillas, modificando la apariencia natural mediante el procedimiento de la dimpleplastia.

Esta práctica no es reciente. En 1936, una mujer estadounidense llamada Isabella Gilbert de Rocheste lanzó al mercado un dispositivo para marcar los hoyuelos. Consistía en una máscara de alambre que se estrechaba a la altura de los pómulos y poseía dos protuberancias, presionando así sobre las mejillas y formando los ansiados hoyuelos. El invento iba dirigido exclusivamente a las mujeres.

Las instrucciones de la máscara señalaban que se debía colocar durante cinco minutos, unas dos o tres veces al día. Así, hasta que los hoyuelos se formaran. Sin embargo, el invento no tuvo mucho éxito y en 1947, la Asociación Médica Estadounidense (AMA por sus siglas en inglés) retiró el producto al considerarlo perjudicial para la salud.

La cirugía que se se realiza actualmente para obtener los hoyuelos consiste en realizar dos incisiones en el interior de la boca a ambos lados de la cara para marcar de forma artificial una pequeña depresión facial que imite los hoyuelos naturales.

El doctor Miguel De la Peña, director de las Clínicas Diego de León, señala las particularidades del proceso quirúrgico.“Hay que entrar por la mucosa gingival, se saca un puntito fuera, se vuelve a pasar por dentro y se realizan varias hilvanadas de forma que la mucosa se pliega sobre sí misma. La clave está en la tensión que le tienes que dar”.

Como toda cirugía estética implica riesgos y el doctor de la Peña hace hincapié en el riesgo al que se someten los pacientes ,“en el caso de los hoyuelos operados, si al hilvanar no se le da una tensión intermedia, las puntadas quedarán muy tensas y la presencia de los estos será permanente. Serán visibles tanto si se tiene un semblante serio como si se sonríe, y esto puede afectar al contorno de la expresión facial de forma permanente”.

En un lapso no mayor a seis meses se puede revertir la dimpleplastia, si todo salió bien, pero no son lo hoyuelos deseados. Más allá de ese tiempo, la mucosa se reorganiza, se produce una fibrosis y el resultado es definitivo.

El doctor hace hincapié en que la dimpleplastia, no es para todas las personas, se puede practicar con éxito en jóvenes de no más de 30 años de edad. En los adultos la piel está más flácida y no tiene buen resultado. “Es una técnica muy delicada que deben ponerla en práctica únicamente doctores especializados y en clínicas o centros de salud acreditados”, alerta Miguel De la Peña.

 

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