Se comprobó que no existe un "gen gay" que defina la orientación sexual. (Foto: Especial)

¿De qué depende la preferencia sexual?

El objetivo de esta investigación fue encontrar variaciones genéticas similares entre personas nos heterosexuales
Redacción | El Comercio
29 Octubre, 2018 | 13:06 hrs.

¿De qué depende que un ser humano sea heterosexual, homosexual, bisexual o asexual?, ¿es la orientación no heterosexual escogida voluntariamente durante la vida? ¿Está determinada por variaciones genéticas que ocurren al momento de la fecundación y es, por lo tanto, un fenómeno natural? Los fundamentos genéticos sobre la orientación sexual son un tema que se ha debatido durante los últimos 25 años.

Mientras que algunos grupos de científicos están abocados a descubrir las bases genéticas de la orientación sexual, muchos otros lo consideran un ejercicio fútil y peligroso, pues de descubrirlas, dicen, podrían ser usadas para discriminar a personas no heterosexuales.

Sin embargo, debido a que ciertos grupos de la sociedad consideran que la orientación no heterosexual implica un comportamiento aberrante y condenable, muchos padres de familia sufren enormemente cuando alguno de sus hijos les revela que tiene una orientación no heterosexual. En esa situación, sería muy útil entender los fundamentos genéticos de la orientación sexual de los hijos. Lo destacable ahora es que tener esa información podría ser posible.

Durante la última reunión anual de la Sociedad Norteamericana de Genética Humana, realizada del 16 al 20 de octubre pasado en San Diego, investigadores del Instituto Broad –que forma parte del Instituto de Tecnología de Massachusetts y de la Universidad de Harvard– presentaron los resultados del estudio más grande que se ha hecho hasta ahora para analizar la genética de las personas no heterosexuales.

Ellos reportan que este grupo de personas (homosexuales, bisexuales y asexuales) tiene cuatro variaciones genéticas en sus genomas, características nunca antes descritas.

El estudio

En Estados Unidos, Inglaterra y Suecia, los investigadores analizaron el genoma de cerca de medio millón de personas (más de 400 mil del UK BioBank de Inglaterra y más de 69 mil de la compañía norteamericana 23andMe).

En aras de transparencia y colaboración, los investigadores usaron un sistema de investigación abierto y compartido, y se reunieron repetidamente –en busca de asesoramiento– con miembros de la comunidad LGBT. Una de las preguntas que respondieron los participantes con un sí o con un no fue: ¿ha tenido usted alguna vez relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo?

En total, 450 mil 939 personas dijeron que sus relaciones sexuales fueron estrictamente heterosexuales, mientras que 26 mil 890 reportaron por lo menos una relación bisexual u homosexual.

Los genomas de todo ese grupo fueron analizados con una nueva técnica genética llamada estudio de asociación del genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés). La prueba analiza el genoma completo de personas que son portadoras de ciertas características (en este caso, orientación no heterosexual) y lo compara con el genoma de personas que no tienen esa característica (en este caso, heterosexuales). El objetivo del análisis es descubrir variaciones genéticas para establecer algún tipo de asociación.

Lo que se encontró fue que las personas no heterosexuales presentaron cuatro variaciones genéticas en los cromosomas 7, 11, 12 y 15. Dos estuvieron presentes en hombres y mujeres, mientras que los otros dos fueron exclusivos de hombres, uno en el cromosoma 15, previamente relacionado a la calvicie, y el otro en el cromosoma 11, relacionado a receptores olfatorios (muy importantes en la atracción sexual).

Interesantemente, los hombres heterosexuales que presentaron esas variaciones genéticas tuvieron un comportamiento sexual más activo y promiscuo, que se interpreta como una ventaja evolutiva para compensar la no reproducción de personas no heterosexuales.

Por otro lado, se descubrió que hombres no heterosexuales con dichas variaciones sufrieron en mayor frecuencia de depresión y psicosis. Por otro lado, en las mujeres no heterosexuales con esos cambios genéticos hubo mayores casos de trastorno bipolar. Se piensa que el estrés que sufren esas personas por la discriminación causa aquellas condiciones.

No existe un "gen gay"

Los autores del estudio fueron muy enfáticos en aclarar que el estudio genético de la sexualidad humana es muy complejo y que la orientación sexual está determinada por la interacción de múltiples genes. Por lo tanto, la idea de que pueda existir un solo gen que guíe la orientación sexual es simplemente errónea.

En esa misma línea de pensamiento, los autores aclaran que la presencia de esas cuatro variaciones no tiene lo que se denomina como poder predictivo. En otras palabras, de ninguna manera se puede decir que un niño que presente alguna de esas cuatro variedades genéticas será homosexual en el futuro.

Los estudios genéticos relacionados a la orientación sexual son muy escasos, y a pesar de que la presente investigación es la más completa a la fecha, dista mucho de ser definitiva. Los investigadores coinciden en que, debido a que la presencia de esas cuatro variaciones solo representa 8  a 12 por ciento de la genética de la orientación no heterosexual, este estudio es solo un atisbo en el futuro de estudios sobre el tema.

Al respecto, el Dr. Dean Hamer, quien usando técnicas antiguas de ligamiento genético postuló en 1993 que el marcador genético Xq28 del cromosoma X estaba relacionado a la homosexualidad, aceptó que el presente estudio haya desechado su hipótesis. “Este es el tipo de investigación que yo hubiera querido hacer en mi época”, dijo el experto en una entrevista a la revista Science. Rechazó también la idea de que un solo ‘gen gay’ pueda explicar la orientación sexual del ser humano.

 

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