Especial

Cyborg: el primer hombre cibernético

Se convirtió en la primera persona en el mundo en ser reconocida por un gobierno como "cyborg"
Redacción | El Universal
10 Noviembre, 2017 | 09:00 hrs.

“¿Qué haces aquí?”, esta fue la respuesta que Neil Harbisson recibió al llegar al Instituto Alexandre Satorras, cuando advirtió a uno de sus maestros que no podía ver los colores, debido a que padecía acromatopsia, una enfermedad congénita en la sólo se perciben los colores blanco, negro y gris.

Pese a esto, Harbisson continuó sus estudios.

En 2001, sin embargo, decidió mudarse a Irlanda para estudiar música. Un año después ingresó al Colegio de arte de Darlington, en Inglaterra, con el fin de aprender composición musical.

“Empecé a entender que el color es una frecuencia y que ésta define el color, y tienen relación con la música por las frecuencias”, dice.

Durante su estancia en el país europeo, encontró al hombre que la cambiaría la vida para siempre: Adam Montandon, un consultor especialista para empresas creativas y experto en Futuro Digital.

Desde ese momento Adam y Neil empezaron un proyecto para poder percibir el color con base en sonidos. Así nació el eyeborg, un dispositivo que va conectado a su cabeza y le permite ver colores.

“El primer eyeborg fue con una cámara en la cabeza, unos cascos y un ordenador de cinco kilos que llevaba en la espalda y que me permitía recibir el color y escuchar el color”. Sin embargo, actualmente, sólo carga una cámara y un software.

Su funcionamiento, a grandes rasgos, explica, es el siguiente: Harbisson asignó a cada color una nota y creó una escala hasta llegar a subir todo el círculo cromático, los 360 colores.

“Lo que en un principio fue información pasó a ser percepción, sin tener que pensar, e incluso sentirlos. Lo que ha creado esta relación software-cerebro es un nuevo sentido sonocromatismo”.

Neil Harbisson se convirtió en la primera persona en el mundo en ser reconocida por un gobierno como cyborg.

En 2004, su solicitud de renovación del pasaporte en Reino Unido fue rechazada debido a que los usuarios no pueden llevar aparatos electrónicos en la cabeza. Por lo que recopiló cartas y recomendaciones médicas que garantizaban que el uso de este dispositivo no era un capricho, sino que mejoraban su estado de salud.

Con una fotografía, Harbisson demostró que el dispositivo es parte de su identidad. Actualmente, vive en Barcelona y creó la Cyborg Fundation, con la que busca dar apoyo a personas que necesitan aparatos electrónicos para vivir.

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