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¿Cuál es la enfermedad que casi le cuesta la vida a Raphael?

El desencadenante de este duro momento se remonta hasta a mediados de 1980, cuando la vida de Raphael se vio afectada por una hepatitis B
Redacción | El Universal
16 Febrero, 2018 | 12:00 hrs.

En 2003, el cantante y actor español Raphael fue diagnosticado con cirrosis hepática, enfermedad que le fue ocasionada por una hepatitis mal curada y que con el paso de los años casi le llevó a la muerte.

En aquel momento la salud del artista era tan delicada, al grado que su vida dependía, únicamente, de un trasplante de hígado. Éste lo recibió el 1 de abril de ese mismo, tras varios ingresos hospitalarios y después de pasar por la lista de espera.  

“No quería someterme a un trasplante. Finalmente, lo tuve que hacer porque sino iba a morir. El día de la operación fue de vida o muerte, o llegaba el hígado, o no podía continuar viviendo”, aseguró Raphael en entrevista con Bertín Osborne, durante un especial del programa Mi casa es la tuya.

De acuerdo con el Diagnóstico y Tratamiento de la Insuficiencia Hepática Crónica. Evidencias y recomendaciones, de la Secretaría de Salud (Ssa), las principales causas de cirrosis hepática están relacionadas con el consumo excesivo de alcohol, infección crónica por virus B y C de la hepatitis y cirrosis biliar primaria.

Señala que algunas de las complicaciones que suelen presentarse en pacientes con cirrosis hepática son encefalopatía, malnutrición e hipertensión portal hemorrágica.

“Cuando la cirrosis avanza puede suceder el desarrollo de varices en el esófago, lo que permite un riesgo mayor de sangrado del tubo digestivo. Así como la presencia de hinchazón en las piernas y alteraciones en la conciencia, como la encefalopatía hepática”, asegura René Malé Velázquez, presidente de la Asociación Mexicana de Hepatología (AMH).

Dentro de los factores de riesgo destacan la ingesta crónica de alcohol, obesidad, dislipidemia —presencia de altos niveles de lípidos en la sangre— e hiperglucemia —aumento anormal de la cantidad de glucosa en la sangre—.

El desencadenante de este duro momento, relata Rapahel, se remonta hasta a mediados de 1980, cuando la vida de Raphael se vio afectada por una hepatitis B, que se agravó por su consumo de alcohol.

“Yo no he bebido nunca ni he fumado. Yo no soy bebedor, pero empecé a beber botellitas de esas pequeñas de los hoteles porque me hacían dormir. Cuando empecé a notar síntomas de cosas jamás pensé en el dichoso botellín para dormir”, contó.

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