Muchos microorganismos desarrollan en su interior estrategias de evolución que los vuelven inmunes a los fármacos (Foto: Especial)

¿Cómo se "disfrazan" los microbios para burlar a los medicamentos?

Muchos microbios se vuelven más fuertes
Redacción |AFP
18 Mayo, 2018 | 15:00 hrs.

Los científicos y médicos advierten que los hongos, bacterias y parásitos que causan enfermedades a cultivos, animales y seres humanos se vuelven más fuertes que los medicamentos usados para combatirlas.

La ciencia ha insistido en que mucho de este problema obedece a la forma inapropiada en que las personas utilizan los tratamientos (no los terminan, se automedican o desechan los productos en fuentes de agua, por ejemplo).

Sin embargo, hay otras razones de peso. Muchos microorganismos desarrollan en su interior estrategias de evolución que los vuelven inmunes a los fármacos.

Cuatro estudios publicados ayer en la revista Science exploraron cómo estos microbios logran 'disfrazarse' para burlar a sus enemigos.

Dentro de estos disfraces están cambios en la estructura y mutaciones genéticas que no se ven simplemente en un microscopio, pero que los hacen más poderosos que muchos fármacos o fertilizantes.

Para contrarrestar este efecto, los especialistas optan por utilizar productos más fuertes, algunos de ellos con mayores efectos secundarios. No obstante, como muchos patógenos ya han adquirido resistencia a varias líneas de tratamientos o han heredado sus armas a las generaciones siguientes, las alternativas de solución se reducen.

A continuación, un resumen de los principales hallazgos contemplados en las cuatro investigaciones.

Inmunidad en cultivos. El primer trabajo, realizado por la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, exploró cómo surge la resistencia a los pesticidas en los microorganismos que atacan los cultivos de alimentos.

Los científicos analizaron cómo una sola mutación en un solo gen hace que las bacterias más comunes se hagan inmunes. El problema va más allá de que las plantaciones mueran.

También puede afectar la salud de quienes consumen estos alimentos. ¿Cómo? Muy simple: cuando ingerimos productos tratados insistentemente con algún antimicrobiano, nuestro cuerpo, de igual forma, consume dicha sustancia.

Si en algún momento nos infectamos con alguna bacteria, esta 'reconocería' dicho producto antibiótico en nosotros y generaría resistencia.

Este fenómeno tiene otro agravante: crece a un ritmo veloz. Veamos un ejemplo: una dosis de insecticida puede, el primer día, matar al 90% de los insectos, pero el 10% sobrevive porque ha desarrollado resistencia. Con su rápida reproducción, para el décimo día, ese mismo producto matará solo al 20% de los insectos que afectan la plantación.

Comportamientos genéticos. El segundo documento explica cómo los estudios de comportamiento genético también pueden ayudar a entender el fenómeno de las bacterias resistentes a antibióticos y, con esos datos, buscar soluciones.

Esta investigación fue publicada por las universidades de Oxford y Cambridge, en Inglaterra; la Escuela de Medicina Tropical e Higiene, en Londres; el Instituto Pasteur, en Francia, y la Universidad de Melbourne, en Australia.

El problema de la genética, según vieron los científicos, es que esta se manifiesta diferente según los tipos de infección.

Por ejemplo, los genes de los microorganismos se comportan de manera muy particular en las infecciones de superbacterias que azotan hospitales. ¿Por qué? Según el reporte, la vulnerabilidad en la que se encuentran los pacientes hace que las mutaciones de la resistencia afloren con mayor facilidad.

Esto ocurre porque cuando las personas están hospitalizadas, es común que reciban varias dosis de antibióticos para tratar sus padecimientos. Como sus organismos están debilitados, los pacientes se vuelven más susceptibles a sufrir otra infección de una bacteria 'oportunista' que sea inmune a varias terapias. Entonces, el problema se hace mayor.

¿Cómo contrarrestar estas mutaciones genéticas? Una de las propuestas de los investigadores consiste en alternar los tratamientos: no darles a todos los pacientes la misma terapia, sino más bien suministrar un fármaco diferente según edad, sexo o zona geográfica.

Hongos. El tercer reporte fue hecho por el Colegio Imperial de Londres, el Departamento de Biointeracciones y Protección de Cultivos de Inglaterra, la Universidad de Lausana en Suiza, la Universidad de Exeter en Reino Unido y la Universidad de Ultrech, en Holanda.

Este texto describe la emergencia que existe pues los hongos que atacan cultivos, animales y seres humanos se hacen cada vez más poderosos.

Finalmente, el cuarto documento se enfocó en ver cómo surgen estas resistencias en ambientes naturales. Participaron investigadores de la Universidad de Wageningen, en Holanda; el Centro de Investigación Ambiental en Leipzig, Alemania; la Universidad de Lausana, en Suiza, y la Universidad de Minho en Portugal.

Según el texto, estos organismos puedan 'preadaptar sus células a las condiciones de donde vivirán o a las sustancias a las que se expondrán'.

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