Los niños más pequeños podrían hacerse del baño por la angustia. (Foto: Especial)

¿Cómo afecta a los niños migrantes separarse de sus papás?

Los efectos de lo que están viviendo pueden manifestarse a largo plazo
Abigail Gómez |El Universal
20 Junio, 2018 | 12:00 hrs.

Ansiedad, miedo, confusión, frustración, llanto, enojo y estrés son las emociones que pueden experimentar los niños migrantes que han sido separados de sus padres debido a la política de “cero tolerancia” que ha implementado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para intentar frenar el paso de migrantes hacia aquel país.

Fotografías de las terribles condiciones en las que se encuentran (en jaulas similares a las usadas para perros) y un audio en el que se escucha el llanto de los pequeños ha circulado en distintos medios.

Sobre las consecuencias psicológicas que los niños pueden llegar sufrir debido a la situación que están viviendo habla el psicólogo Juan Pablo Martínez Herrera, experto en psicología infantil.

Separar a un niño de sus padres sin darle explicaciones, sin avisarle lo que está ocurriendo puede tener graves consecuencias en su salud emocional y generar efectos traumáticos.Imagina que tú estás con papá o mamá y de repente, sin decirte por qué, te separan de ellos, eso genera incertidumbre, desesperación y niveles demasiado elevados de ansiedad para un menor”, explica el especialista.

De acuerdo con Martínez, existen dos variables que pueden determinar qué tan graves podrían ser las consecuencias a futuro: la intensidad y la frecuencia. Si un evento fue muy traumático basta con un sólo episodio para que genere un trauma.

Ahorita ellos están viviendo la intensidad pero falta saber cuál será la frecuencia, es decir, cuánto durará. Entre más tiempo pasé, los efectos serán más dañinos”, explica.

También la forma en que son tratados puede generar daño emocional: retraimiento, bajo estado de ánimo, impacto en su autoestima, desánimo, desmotivación, el sentir que no son valiosos son emociones que se interiorizan entre más tiempo pasen en esas condiciones.

En los centros de detención, conocidos como “las perreras” (por su similitud con jaulas para perros) se encuentran más de 2 mil niños desde uno hasta 18 años y de acuerdo con el psicólogo, la edad determina la forma en que manifiestan su angustia.

En los niños más pequeños podrían verse más dificultades a corto plazo pero en niños mayores este sería más a mediano y a largo plazo. Los más grandes puede parecer que lo asimilan bien pero al largo plazo habrá más consecuencias debido a que lo van a recordar, los pequeños tienen mayor posibilidad de generar un mecanismo de defensa bloqueando y olvidando el suceso, según comenta el experto.

“Los efectos a corto plazo en los niños más pequeños en un principio serán llanto incesante, angustia y miedo pero puede llegar un punto en que el niño deje de llorar y eso sería una señal de alarma ya que podrían empezar a externar su ansiedad por otros medios como haciendose del baño, jalándose el cabello hasta arrancarlo o desarrollando enfermedades. Los niños pequeños no pueden expresar verbalmente su dolor por lo que suelen manifestarse físicamente”, explica Martínez.

El panorama más grave para estos niños sería el de desarrollar depresión infantil algo que puede manifestarse con niños violentos, demasiado inquietos e incluso que generen pensamientos e intentos suicidas.

Por último, el psicólogo señala “el que estos niños puedan superar lo que están viviendo dependerá de la duración, del tipo de acompañamiento que reciben, del contexto al que lleguen después y de la personalidad de cada uno. El riesgo a futuro es que generan un miedo intenso a la pérdida y tengan dificultades para soltar personas o situaciones, incluso si son dañinas para ellos”.

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