Una de las principales complicaciones es la preeclampsia. (Foto: Especial)

¿Cómo afecta la obesidad en el embarazo?

Los bebés de mujeres con obesidad corren el riesgo de nacer más grandes de lo normal
Darinka Gómez | El Universal
03 Mayo, 2019 | 11:00 hrs.

Las mujeres que padecen obesidad deberían evitar embarazarse debido a que esto incrementa los riesgos de complicaciones, tales como la preeclampsia y la eclampsia.

Así lo señala Ana Paola Carvallo Thomé, especialista en obesidad de la Clínica Nemi de Nutrición y Sobrepeso, quien también explica que muchas mujeres desconocen sobre los riesgos de embarazarse cuando de se tiene obesidad.

“Lo más recomendable sería que las mujeres evitaran embarazarse si se encuentran en esta situación y que primero recibieron tratamiento para su obesidad; sin embargo, si ya existe un embarazo en estas circunstancias, lo importante es llevar un seguimiento adecuado para evitar complicaciones”, comenta Carvallo.

De acuerdo con la especialista, las mujeres con obesidad que quedan embarazadas tienden tener una importante retención de líquidos lo cual puede provocar problemas con la presión arterial.

Cuando esto ocurre incrementa también el riesgo de desarrollar preeclampsia, la cual puede dañar los riñones de la madre y poner en riesgo tanto a ella como al bebé. Esta complicación también puede provocar falta de oxígeno en el producto la cual podría derivar en el nacimiento de niños con retraso mental o problemas psicomotores.

Además de la preeclampsia las pacientes también pueden desarrollar eclampsia cuyo principal riesgo es puede provocar que las mujeres convulsionen, lo que pone en riesgo la vida de ambos.

“El tratamiento para las preeclampsias es una cesárea de emergencia y el principal temor es que aparezca de manera prematura, entre los cuatro y cinco meses de gestación, ya que existe un riesgo grande para el bebé nacer de manera tan prematura”, agrega.

Estas complicaciones se presentan en un 20% de los embarazos con obesidad.

Además del riesgo para la madre los pequeños también pueden tener problemas de salud como consecuencia de la obesidad de su madre. El problema más común es el nacimiento de niños demasiado grandes, de más de cuatro kilos, como consecuencia de un desajuste en sus niveles de glucosa.

Al nacer estos bebés deben estar en constante vigilancia y deben tener un adecuado seguimiento ya que corren el riesgo de desarrollar diabetes o, al contrario, presentar una baja de glucosa (por estar acostumbrados a una ingesta excesiva proveniente de la mamá) y esto pueden generar daños a nivel cerebral.   

Si la mujer se embaraza y padece obesidad es importante que reciba acompañamiento no solo del ginecólogo sino de un equipo multidisciplinario que lleve un monitoreo de su presión arterial y de su glucosa.

 

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