La forma más grave en que afecta la cisticercosis al humano es cuando se instala en el sistema nervioso central. (Foto: SENASA)

Científicos de la UNAM mejoran vacuna para prevenir cisticercosis

La vacuna está expresada en un sistema de callos embriogénicos de papaya que resulta óptimo para inmunizar por vía oral
Redacción | El Universal
26 Marzo, 2019 | 16:14 hrs.

Científicos de la UNAM trabajan en la mejora de una vacuna para prevenir la cisticercosis en los cerdos de traspatio que se crían en las zonas rurales.

La vacuna está expresada en un sistema de callos embriogénicos de papaya que resulta óptimo para inmunizar por vía oral, señaló en la Gaceta UNAM la investigadora, Edda Sciutto Conde.

“La vacuna oral ha demostrados experimentalmente alta capacidad protectora en contra de la cisticercosis murina y cúnicula además de ser inmunogénica en el cerdo, aunque falta evaluarlo en el campo”.

La producción masiva de esta nueva versión de la vacuna se ha optimizado en cultivos in vitro a muy bajo costo en el Centro de Biotecnología de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

Sciutto Conde explica que la forma más grave en que afecta la cisticercosis al humano es cuando se instala en el sistema nervioso central. El cerdo es un eslabón indispensable en la transmisión de esta parasitosis, y es factible interrumpir la transmisión a través de la prevención de la cisticercosis porcina por vacunación.

“En cuanto a la salud humana, se ha demostrado que la neurocisticercosis la forma más grave de la enfermedadpotencialmente puede afectar a la población de diferentes estratos económicos”, reiteró.

“Todos estamos expuestos a la contaminación fecal del ambiente, todos podemos ingerir alimentos mal lavados o verduras crudas contaminadas con aguas negras”.

El ciclo de vida se completa en medios rurales donde se conjunta la falta de agua potable, de drenajes adecuados y la crianza de cerdos de traspatios, todas condiciones asociadas a marginación. “Esas condiciones promueven la transmisión de la enfermedad”.

Según cifras de Teresa Uribarren Berrueta, de la Facultad de Medicina de la UNAM, en el país, la neurocisticercosis “se ha observado en el 11% de las consultas neurológicas, 25% de las craneotomías y se considera primera causa de desarrollo de epilepsia en adultos”.

Actualmente, los investigadores gestionan el apoyo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Seder) y de la OPS para obtener el registro de la vacuna en México. “De lograrse sería un avance, de ese modo la UNAM podría participar en el programa de control, encaminado a controlar la cisticercosis en el país”.

Por lo pronto, la producción empezó a escala de laboratorio aunque podría producirse en la planta piloto del IIB que cuenta con fermentadores para producción masiva.

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