La prevalencia de discapacidad es mayor en países de medianos y bajos ingresos económicos. (Foto: Especial)

Alrededor de mil millones de personas en el mundo viven con alguna discapacidad

Este número crece debido al envejecimiento poblacional y el incremento de problemas crónicos de salud
Redacción | El Universal
30 Julio, 2019 | 17:04 hrs.

Alrededor de mil millones de personas en el mundo viven con alguna discapacidad. De ellas, 110 millones tienen dificultades significativas que afectan de manera severa sus actividades diarias.

Este número crece debido al envejecimiento poblacional y el incremento de problemas crónicos de salud, así lo indicó en un comunicado la especialista de la UNAM, Guadalupe Cañongo León.

La discapacidad se refiere a la pérdida de la funcionalidad por distintas causas. En el caso de las personas mayores, esa funcionalidad es física, mental y social.

Aclaró que aunque la edad avanzada y el riesgo de discapacidad se correlacionan, no significa que sean sinónimo ni que todos los adultos mayores estarán en esa condición. Pese a ello, “es importante pasar del aspecto curativo de las enfermedades, al preventivo”.

La prevalencia de discapacidad es mayor en países de medianos y bajos ingresos económicos, siendo las mujeres y los ancianos los sectores más vulnerables.

Sus características son influidas por las condiciones de salud general y por el contexto, dijo la especialista de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS).

Sus causas son variadas e incluyen los accidentes de tránsito, las catástrofes naturales (como sismos) y la violencia.

Se estima que para 2050, de los mil millones de personas mayores que habrá en el mundo, 80% habitará en países con las mismas características que México.

En 2020, uno de cada ocho mexicanos pertenecerá a ese sector poblacional; en 2030, uno de cada seis, y en 2050, uno de cada cuatro tendrá 60 años o más.

“El problema no es la cantidad de personas, sino las condiciones que enfrentarán porque llegarán a esa edad enfermos”.

Precisó que más allá del impacto en la salud, la incapacidad responde a un contexto social; es decir, cómo se trata a los afectados.

“Al decirles que no pueden hacer nada, podríamos limitarlos; se les debe motivar para que continúen con sus actividades, independientemente de su discapacidad o edad”.

Al respecto, expuso que el concepto “viejismo” y las ideas negativas que tenemos sobre la vejez están equivocados y alejados de la realidad.

“Un ejemplo es cuando se cree que la gente a esa edad ya no aprende, no puede ayudar, está enferma, achacosa, duerme mucho y llora por todo”, concluyó.

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