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6 datos sobre el tromboembolismo

Esta enfermedad afecta principalmente a personas que han estado hospitalizadas por largo tiempo
Redacción | El Universal
22 Febrero, 2018 | 10:00 hrs.

Considerada como un problema de salud pública, el tromboembolismo venoso (TEV) es la formación de coágulos que bloquean o hacen más lento el flujo sanguíneo.

Esta enfermedad, que afecta principalmente a personas que han estado hospitalizadas por largo tiempo, reporta anualmente más de 10 millones de casos en el mundo y un estimado de más de 500 mil en México.

1. Enfermedad silenciosa

Sandra Quintana González, médico hematóloga, afirma que el tromboembolismo venoso es una enfermedad silenciosa, debido a que entre el 50% y 80% de los casos registrados no presenta síntomas.

2. Diagnóstico difícil

“Es altamente mortal, difícil de diagnosticar y altamente prevenible”. La hematóloga indica que la mayoría de los decesos relacionados a este padecimiento ocurren por la falta de un diagnóstico oportuno.

Por lo que más del 70% de los casos son detectados después de la muerte.

3. Personas con riesgo

Hasta un 60% de los casos de tromboembolismo venoso ocurren durante o después de una hospitalización, debido a que la inmovilidad a la que es sometido el paciente hace que el flujo sanguíneo sea más lento.

El riesgo incrementa, además, conforme transcurre la edad.

4. Peligros

El flujo sanguíneo lento promueve la formación de coágulos en las venas de las piernas, —una condición conocida como trombosis venosa profunda—, que pueden desprenderse y viajar hasta los pulmones, provocando una embolia pulmonar.

Ambas son complicaciones potencialmente mortales que requieren atención médica inmediata.

5. Problema de salud pública

Alfredo Cabrera Rayo, médico internista e intensivista del Hospital Regional “1° de octubre”, del ISSSTE, afirma que en Estados Unidos, cada año se registran un millón de casos de tromboembolismo venoso, de los cuales 100 mil mueren cada año.

6. Tratamiento

Actualmente el sector salud cuenta con una nueva terapia que ayuda a disminuir el riesgo de tromboembolismo venoso recurrente y evento vascular cerebral en pacientes con fibrilación auricular no valvular.

Los beneficios de esta terapia, como menor riesgo de formación de trombos e infartos cerebrales, han sido comprobados con diversos estudios.

“Los pacientes que han tenido TEV por lo general se trata con un anticoagulante durante tres, seis o doce meses después de la complicación”, explicó Cabrera Rayo.

Al suspender el tratamiento anticoagulante, sin embargo, algunos pacientes presentan un riesgo elevado de reaparición de la enfermedad, por ello en algunos casos las guías de práctica clínica internacionales sugerían la administración de ácido acetilsalicílico.

 

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