Un error grave es poner a los niños a dieta. (Foto: Especial)

Premiar a los niños con comida los llevará a la obesidad

Otorgar un valor emocional a la comida hace que olvidemos la importancia de su valor nutricional
Redacción | GDA
21 Diciembre, 2018 | 09:00 hrs.

“Como te portaste bien, te puedes comer dos postres”, “no te levantes a jugar hasta que no termines de comer todo”.  Este tipo de frases son las que moldearon (y siguen moldeando) la relación de los niños con la comida, algo que puede exponerlos a obesidad y trastornos de alimentación.

La culpa, el castigo, los premios o relacionar ciertos platillos con celebraciones, le otorgan a la comida un tinte emocional que dista mucho de su intención inicial de nutrirnos o aplacar el hambre.

Este es el tema que aborda la campaña Cuídame Nutritiva-mente, la cual fue creada en Costa Rica y busca romper con esas costumbres para crear relaciones sanas con lo que ingerimos.

El problema de estas prácticas es que los niños crecen y se convierten en adultos que buscan tapar vacíos emocionales y disconformidades con la comida, explicó Paola Vargas, de Territorio Psicológico.

En otras palabras, el problema no es el peso ni el cuerpo, es la relación que tienen estas personas con la comida, las emociones y su autoimagen, agregó.

Y es que la obesidad infantil no es un juego pues genera mayor riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, niveles alterados de colesterol y triglicéridos e hipertensión arterial, entre otros.

La campaña también busca desmitificar algunos puntos sobre la alimentación pues uno de los problemas más graves es poner a dieta a los menores sin una adecuada guía.

Relacionar las comidas con nuestras emociones también puede traducirse en trastornos de la conducta alimentaria en la niñez. Culpar a los alimentos, satanizarlos o hablar de estar pasado de peso como algo terriblemente negativo, eleva el riesgo de anorexia o bulimia.

Por su parte, las asociaciones de premio, gratificación y culpabilidad pueden llevar al trastorno por atracón, donde la persona (en este caso, el niño) come sin control destacó Rosanna Mauro, especialista en trastornos de la conducta alimentaria.

Mauro citó varias características del trastorno por atracón con el fin de que los adultos les presten atención.

1. Desaparece comida en casa. A veces, los padres empiezan a encontrar envolturas de comida escondidos en el cuarto o bulto del niño.

2. Los menores se aíslan y prefieren comer solos.

3. También sufren aumentos rápidos de peso, pero dicen no poder dejar de comer.

4. Los niños comienzan a quejarse de su cuerpo y de cómo se ven y presentan cambios repentinos en su estado de ánimo.

Mauro y Vargas coincidieron en que el tratamiento para este trastorno no se puede hacer solamente desde una perspectiva nutricional, sino que requiere acompañamiento psicológico.

Si la persona, no importa la edad, no entiende las razones por las cuales come, si es por hambre o por emociones, nada va a funcionar agregó Vargas.

Podrá tener el mejor programa nutricional y el mejor programa de ejercicios y este no va a servir. Es necesario trabajar la parte de la salud física y también la parte de salud mental

 

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