Especial

¿Por qué tener hambre nos pone de mal humor?

Los científicos encontraron que cuanto más bajo era el índice de glucosa, más agresividad había en ellos
Redacción | El Universal
16 Noviembre, 2017 | 14:00 hrs.

¿Eres de los que se pone de mal humor cuando tiene hambre? Esta actitud, que seguramente has experimentado, es provocada por los niveles bajos de azúcar en la sangre. Así lo asegura una investigación realizada por científicos de varios centros estadounidenses, en colaboración con la Universidad de Ámsterdam.

El estudio, publicado en la revista Aggressive Behavior y que tardó tres años en completarse, demostró que tener bajos niveles de glucosa en sangre pueden ocasionar más discusiones de pareja y enfrentamientos, además de un aumento significativo de la agresividad.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron dos experimentos con 107 parejas casadas. El primero consistió en que durante 21 días se mediría la cantidad de glucosa en la sangre dos veces al día. Al final de la prueba, las personas con menores niveles de azúcar tenían más estallidos de ira hacia su pareja.

El estudio comenzó con una petición a las parejas participantes para que valoraran frases como “me siento satisfecho con nuestra relación”. Posteriormente, a cada uno de los voluntarios se le otorgó un muñeco vudú que representaba a su pareja y 51 alfileres.

Cuando el día terminaba, los participantes debían de insertar entre cero y 51 alfileres, dependiendo de lo molesto que se sintieran con su cónyuge. Este ejercicio lo hacían sin la presencia de su pareja.

Con un medidor de glucosa, además, los investigadores comprobaron los niveles de azúcar antes del desayuno y cada noche antes de acostarse, durante el tiempo en que duró el experimento.

De esta manera, los científicos encontraron que cuanto más bajo era el índice de glucosa, más alfileres se clavaban en el muñeco que representaba a su pareja.

En la segunda fase de la investigación, las 21 parejas fueron llevadas a un laboratorio para participar en un juego en el que debían competir contra su cónyuge; sin embargo, en realidad el oponente era su ordenador.

Durante esta etapa, los participantes tenían que oprimir un botón cuando un objetivo de forma cuadrada se ponía rojo en la pantalla. El ganador de cada una de las 25 rondas podía controlar el volumen y la duración de un sonido estridente que su pareja escucharía a través de auriculares.

Las conclusiones mostraron que las personas con menores índices de glucosa en las noches enviaban sonidos más altos y por mayor tiempo a sus parejas. Por lo que se determinó, según Brad Brushman, autor principal del estudio y profesor de Comunicación y Psicología de la Universidad de Ohio, que el autocontrol necesario para lidiar contra los impulsos de agresividad requiere energía, la cual procede en parte de la glucosa.

“Un consejo simple, pero efectivo: antes de tener una conversación difícil con su pareja, asegúrese de que no tiene hambre”, concluye.

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